Hechicera X Familiar 23
por varios motivos no pude publicar la semana pasada, pero espero recuperar pronto el ritmo de publicacion
espero que lo disfruten.
espero que lo disfruten.
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—realmente tu mamá esta como me gusta, con carácter y un gran trasero.
—en serio, si no fueres mi familiar ya te hubiese mandando a la fábrica de pegamento, ahora vamos que necesito entrenar.
Rafaelo discutiendo con su unicornio familiar llamado Cobalto.
Capítulo 23 – LO QUE HICIERON HACE TRES MESES (III)
—Deja de mirarme así, estoy bien no te hare daño
—Así dicen en todas las películas antes de que el novio zombi le come el cerebro a la pendeja de la novia.
Kalishi miraba con desconfianza a Tristan mientras este se encuentra manejando con una mano mientras que con la otra se aprieta la herida de una mordida cerca de su cuello.
—Dudo mucho que en caso de que me vuelva zombie vaya tras de ti, me gusta las mujeres con más carnita en los huesos —Bromeo Tristan.
—Mira como lloro por eso —ironizo Kalishi— más de un hombre ha llorado por estos huesitos.
A pesar del tono relativamente distendido de los dos, en el asiento trasero de la vieja camioneta se encuentran Martina y el sacerdote mismo quienes aún se encuentran inconscientes por el ataque de ese extraño ser que era igual “goro” de mortal kombat exceptuando que este era de un mayor tamaño.
Tristan y Kalishi luego de vencer aquel “goro” se pusieron a investigar aquella granja para ver si conseguían descubrir lo que ocurría, pero las palabras “detrás de ti, imbécil” en un acento mexicano fue el inicio de otro ataque.
Un hombre regordete emergió del suelo y mordió a un sorprendido Tristan quien aunque esperaba alguna emboscada en ningún momento se imaginó que vendría del suelo.
Kalishi no dudo en ayudar a su amigo y patea con fuerza al hombre regordete quien cae de forma tan aparatosa sobre su cuello que se puede escuchar como los huesos de la columna se rompen.
La joven pelirosa aunque esta entrenada para el combate era la primera vez que mataba a alguien por lo que su cara se mostraba un gesto de amargura.
Sin embargo ese gesto se difumo al ver como aquel hombre se levantaba con su cabeza colgando de un costado, solo siendo unida al cuerpo por piel y carne.
Un herido Tristan usa la sangre que brota de la herida para activar su arma, por la rapidez que pronunció la frase esta fue inentendible solo se podía saber que era en italiano.
En vez de una guadaña la daga se transformó en una espada triangular de base ancha como una mano que terminaba en una punta, al igual que la hoz esta era negra como la noche exceptuando por sus filos que eran de un color plateado rojizo brillando como si estuviesen sedientos de sangre.
Tristan con increíble agilidad ataca horizontalmente y verticalmente a aquel hombre regordete, los movimientos de la espada eran tan rápidos y fluidos que dejaban un haz rojizo de los mortales filos a medida que cortaban la carne y huesos con la misma facilidad que cortaban el aire
El cuerpo destazado del hombre regordete se desploma en suelo haciendo un sonido pegajoso e impregnando aún más el ambiente de un olor fétido, en un rápido vistazo se podía confirmar que aquel hombre llevaba tiempo muerto pues su sangre era un fluido pastoso negro de coágulos y su carne era de un color verde lechoso por el pus que se formaba por la descomposición.
No hubo tiempo de darse las gracias entre Kalishi y Tristan pues otras personas emergieron del suelo, alrededor de 5 personas entre mujeres y hombres lo estaban rodeando.
La estela roja de la espada de Tristan destazaba los cuerpos de algunos mientras que el brillo fucsia del mana catalizado por parte de Kalishi generaba explosiones que reventaba los cuerpos de los restantes.
Después de la escaramuza y de inspeccionar la casona regresan a la vieja camioneta de la iglesia usando, valga la redundancia, la vieja camioneta que se encontraba estacionada en la granja para cargar con sus compañeros que aún no recuperaban la conciencia.
—Esa casa llevaba meses abandonada —comenta Kalishi mientras rechina la caja de cambios de la camioneta.
—Así es, por lo menos 6 meses por la cantidad de polvo y telarañas, quizás aquellos “zombis” que nos atacaron eran los residentes de esa casa —respondió Tristan.
—¿Acaso nos tendieron una trampa?
Preguntó la joven pelirosa mordiéndose la uña de su pulgar viniéndose a la mente la imagen de cierto hombre, aunque lo descarto por un hecho que sabría que esa persona no rompería uno de los tabú que había causado conflictos en el pasado.
—no sé por parte de la iglesia, pero ¿entre los hechiceros hay gente que manipula cadáveres o un despertado puede hacer eso?
La pregunta de Tristan era cónsona con el pensamiento de Kalishi por lo que ella después de unos segundos de meditar procede a responder.
—Tal vez una despertada pueda hacerlo, como te dije, la locura del placer del mana fluyendo pueden hacer cosas que normalmente no se puedan pero dudo que este sea el caso pues nos atacaron de forma coordinada —continuo la joven—; aunque es una práctica prohibida por siglos en Atlantia, ha habido casos de hechiceros que han roto ese tabú si ese es el caso mi deber es capturarlo para que reciba su castigo.
Cuando llegaron al pueblo quedaron sorprendidos con lo que estaban viendo.
El pueblo parecía los restos de una campaña campal.
Casas con las paredes hechas pedazos como si una masa solida hubiese chocado contra ella, en otras había rastros como de inmensas garras hubiesen destajado como mantequilla las columnas de concreto.
Tristan y Kalishi se miran desconcertados ante tal imagen, su instinto de supervivencia les dice que se preparen para una posible batalla, El chico desenvaina su daga negra y la alimenta con sangre proveniente de su herida.
— la forza di proteggere —nuevamente dice en italiano.
La daga con un brillo obscuro se transforma en una espada bastarda de poco más de un metro y 20 cm de ancho, cuyo filo contrastaba con el cuerpo negruzco pues brillaba con un brillante color plateado que parecía purificar la cualquier maldad con solo mirar.
—eh, esa arma es muy versátil oye, ¿no estas compensando “algo” con el tamaño de esa espada? —sonrió pícaramente Kalishi.
—¿crees que tenemos tiempo de para chiste? —dijo con seriedad Tristan.
—Eres un aburrido.
Fue la respuesta de kalishi mientras le sacaba la lengua; ella sabía que la situación no era para estar bromeando pero era un mecanismo para evitar que la presión y los nervios abrumen su mente, más de uno se ha muerto por quedar abrumado por esos paralizantes sentimientos.
Kalishi respira profundo y empieza a catalizar mana, muchas esferas de color fucsia se forman a su alrededor para luego con un movimiento de sus manos empieza a dibujar con estas esferas un círculo mágico en el aire.
Del círculo mágico sale una brillante esfera que choca contra el cuerpo de la joven pelirosa; esto asusta a Tristan pues piensa que algo salió mal pero ese miedo se disipo cuando esa luz se dispersa y ve a una kalishi jugueteando.
—¿Cómo estas mi bebé? ¿Extrañaste a mamí?
La chica se estaba besuqueando con un cachorro de un brillante pelaje rosado esponjoso y que parecía estar muy emocionado de ver a su ama.
—¿Ese es tu familiar? —Pregunto Tristan sorprendido para luego con un tono burlón—, ¿no había chihuahuas o bolsos para cargarlo?
—no le hagas casos Che-che, esta envidioso que seas más bonito que él —dijo Kalishi—, ahora dale a mamí su juguete.
Con esas palabras el cachorro llamado Che-che se baja de los brazos de la chica y con unos ladridos muy tiernos responde al pedido de su ama.
Una luz brillante aparece frente del cachorro y con su tierno hocico lo muerde para transformar esa luz en una empuñadura de una espada.
Era de un color azulado plateado coronado por un anillo de color dorado, lucia que era la empañadura de alguna espada decorativa por lo lujosa que lucía.
Kalishi toma la empañadura mientras soba la cabeza del cachorro, y mira a Tristan con una orgullosa sonrisa a la vez que sujeta la empañadura y le dice al chico.
—¿Quieres morirte de envidia?
Después de estas palabras, kalishi realiza un movimiento para blandir la empuñadura que empieza a brillar para que en un centelleo un haz de luz forma una espada hecha de mana catalizada que era tan grande como la espada bastarda que llevaba Trsitan aunque más ancha.
—Vaya, no sabía que los hechiceros usaban armas —dijo sorprendido Tristan—; y ese tamaño ¿no estarás compensando algo?
—kukuku, que puedo decir; soy de esas chicas que le gustan tener “espadas” grandes en las manos —respondió picantemente la joven.
Ya los dos listos para la acción proceden a caminar por las calles del pueblo, a medida que avanzan pueden notar la ruta que lleva la destrucción.
En ese camino pueden ver muchos cuerpos de las personas del pueblo, pero se sorprenden cuando se acercan a revisarlos.
Eran similares a los zombies de la granja la única diferencia era que sus cuerpos se encontraban mejor conservados, de ahí que a pesar de que ellos interactuaban con cualquier visitante nadie se daría cuenta de que llevaban muertos ya u tiempo.
—¿Qué rayos está pasando aquí? —apretó los diente Tristan.
—oye ¿crees que el sacerdote también es un zombie? —preguntó Kalishi mientras miraba de reojo al lugar donde escondieron la camioneta.
—No creo, su corazón latía, además dudo que un muerto sudé tanto como él transpiro mientras íbamos a la granja.
Aun con la duda en sus mentes, ambos siguieron el rastro de la destrucción hasta llegar a la iglesia la cual había recibido un fuerte daño pues gran parte estaba hecho escombros.
Con cuidado ambos entraron a las ruinas y encontraron caminando a la anciana que los atendió cuando llegaron, La anciana tenía su largo cabello canoso desatado el cual junto a su cuerpo estaba manchado de sangre y polvo.
De su delgado pecho brotaba sangre copiosamente, era evidente que le era doloroso el respirar por lo que era sorprendente que ya no solo que siguiera consiente, si no que siguiera viva.
—Ustedes… por culpa de ustedes… —dijo entrecortadamente la anciana—, debo ver nuevamente morir a mis seres queridos…
Temblando la anciana levanta una de sus manos a lo que acto seguido se forman unas esferas de color violeta oscuro, la anciana se encontraba catalizando mana lo que significaba que ella era un hechicera.
Tristán y Kalishi blanden sus armas esperando el ataque de la anciana, sin embargo su preparación es en vano; aunque el mana que cataliza la anciana forma un círculo mágico muy complejo pues a diferencia de los círculos que normalmente forman los hechiceros que son círculos circunscritos con una serie inscripciones, el que formo la anciana eran círculos que formaban una cadena que encerraba a otros círculos que formaban un pentágono.
El resultado de ese círculo mágico fue darle vida a un cuerpo que se encontraba atrapado en los escombros, era un niño que solo tenía libre su cabeza y uno de sus brazos.
—Mamá te ves cansada —dijo el niño
—Si hijo, ha sido un duro día en la fábrica —respondió la anciana mientras se acercaba al lugar donde se encontraba el niño.
—mamí, Te voy a dar un abrazo para que te recuperes.
La anciana reposa su cuerpo al lado del niño quien la abraza como cualquier niño hace para mostrarles amor a sus padres.
—Tus abrazos siempre me animan —sonrió la anciana mientras que de la comisura de la boca brota sangre.
—mamí, cuando termine la guerra ¿me compras chocolate?
—claro que si hijo y te hare una gran torta por todos los cumpleaños que no pudimos celebrar.
La anciana con su último aliento besa al cuerpo de su hijo para luego morir con su cabeza apoyada en la de su hijo quien también deja de moverse por el cese de la magia.
Kalishi y Tristán siente un nudo en la garganta al ver tal escena, pero deben reponerse pues no saben quién asesino a la anciana.
Pasaron horas recorriendo el pueblo pero solo encontraron más cuerpos zombies, que al perder la magia que los mantenía en movimiento se habían desplomado en el suelo.
El padre domingo al despertar se horrorizo al ver el estado del pueblo e intento preguntar qué había pasado, respuestas que no tenían aquellos jóvenes.
Tristán y Kalishi no permitieron al padre acercarse a la iglesia y aún menos que viera el cuerpo de la anciana.
—es terrible, este pueblo apenas sobrevivió a la guerra civil española y a la dictadura franquista para que terminara así durante la democracia —gruño entre lágrimas el sacerdote al ver los cuerpos sin vida de los pueblerinos con los que había hecho amistad.
Con un soplo de humo del cigarro de Abel, Tristan ve interrumpida su narración.
—Entiendo —dijo Abel—; por eso pusiste en tu reporte que la anciana era posiblemente una sobreviviente de ese pueblo en alguna masacre durante la guerra civil española y ella usando algún complejo hechizo los revivió.
—Así es, estuvimos revisando las cosas de la anciana y entre las que no estaban destruidas pudimos atar esos cabos —respondió Tristán.
—ella parece que era descendiente de una de las familias que se exiliaron por practicar necromancia lo que significaba ser quemados vivos por ello —agrego Kalishi—; la locura de ver su hijo muerto la llevo a realizar esa práctica prohibida.
—concluimos que la anciana temía una represalia por haber roto el tabú y al ver a Martina y Kalishi pensó que debió actuar, al final nunca supimos quien asesino a la anciana e informe a la secretaria de asunto internos para que manejara al padre domingo, como indique en mi reporte —continuo Tristán.
Nuevamente con un soplo de humo de cigarro, Abel muestra algo de disgusto.
—realmente no sé cómo es posible que seas pupilo de Yayita, aunque ella es vaga para los reportes y papeleos esa mujer nunca dejaría por lo menos plasmado los cabos que están sueltos.
Continúo Abel.
—Hay varios aspectos que han quedado suelto pero los principales son ¿Qué paso con la niña? ¿y realmente la anciana trabajaba sola?
Y Abel fija su mirada al hombre que hasta hace un rato parecía desviar la mirada mientras Tristán narraba la historia, para luego con una patada ligera obligarlo a fijar su mirada en él para luego preguntarle.
—dime quien asesino a la anciana ¿tú o fue la niña?

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