El conquistador de los 5 anillos Capitulo 14

Hola de nuevo, 

la semana pasada no pude publicar por problemas tecnicos pero estoy tratando de arreglarlo para que no tenga tantas pausas.





advertencia tiene lenguaje soez 



y que lo disfruten


aqui les dejo el pdf por si lo quieres leer offline

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Deja de llorar
tus lágrimas te van a ahogar
sálvate y no te fallaré
Echa a andar y si la vida te pisa
desenvaina una sonrisa y vuélvete a levantar (x 2)

Sé que es muy fácil ponerme en tu piel
sé que es jodido vivir
Pero no existe fuerza motriz
más grande que tu voluntad

“Deja de llorar” –  Mago de Oz

CAPITULO 14
LA CAIDA DE ZANK CHARLES -PARTE 05-


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LADO C

Con sangre chorreando de las comisuras del hocico Minervis toma un trozo de tela para limpiarse esa sangre que empapa su pelaje.

—Deberías de dejar de usar tu boca para matar, algunos soldados toman veneno para matar a los licas cuando ven que no van a sobrevivir.

Konai aconseja a la princesa lica mientras limpia su espada de la sangre y viseras aprovechando que acaban de terminar de matar a varios soldados que se habían revelado en su contra.

Estos hombres habían intentado controlar la armería pero la rápida acción de la curtida en batalla Konai guió a los soldados leales para evitar la pérdida de un lugar tan importante.

Uno de estos soldados agradece a Minervis por haberlo salvado mientras que otros se sorprende por ver a una lica a su lado.

Normalmente los licas no son bienvenidos en las ciudades, incluso hay una ley que los prohíbe salvo sin son esclavos, por eso es una sorpresa ver no solo que este un lica a su lado sino que su líder Konai la aconseja.

—Ustedes tres quédense aquí el resto tome varios arcos, flechas y busquen un barril pequeño de aceite; vamos al pasillo de unión de la fortaleza con la mansión del regente.

Los hombres que aún se mantenían absortos con la presencia de Minervis, solo fueron despertados cuando Konai los patea para que reaccionen y acaten las órdenes.

—Dijiste que el pasillo era una batalla inútil, ¿Por qué quieres ir a allí? —pregunto Minervis.
—Es una batalla inútil si fuera nuestra ruta principal, pero sirve para dividir las fuerzas de nuestros enemigos y quién sabe, tal vez tengamos suerte y seamos lo que capturemos el trasero de ese pendejo.

Respondió Konai con un intento de gesto de niña picara pero el resultado fue un sombrío gesto de un asesino serial a punto de cazar a su víctima que asusto a todos los soldado e hizo que el pelaje de Minervis se erizara


LADO A

—Y bueno, las espadas damasquina tienen unos patrones muy vistosos pero era unas espadas muy resistentes y letales.
—¿de que estas hablando? Concéntrate y limpia tu espada antes de que aparezcan más asesinos o la sangre y la grasa afectara el filo.

Sen regañaba a Cesar pues este parecía distraído para la situación que se encontraban.

Ellos junto a una docena de hombres se desplazan por las calles de la ciudad con dirección a la mansión donde se encuentra el Viz Conde en la búsqueda de obtener el control de la ciudad y ponerle fin al choque de poderes que se estaba suscitando.   

—Perdón, es una mala costumbre cuando estoy estresado, me ayuda a despejar la mente —responde Cesar.
—Pues hazlo en voz baja, no quiero que uno de mis soldados muera porque se distrajo al escuchar tus tonterías.

El tono fuerte de Sen muestra lo serio que se pone durante la batalla, Cesar pensó en responderle de forma burlona pero prefirió guardárselo pues era evidente que no era el momento adecuado, solo le respondió a Sen con un saludo militar y un “entendido, mi capitán” lo cual genero un gesto de “¿Qué rayos fue eso? por parte del curtido guerrero.

Cuando el ingeniero iba explicarle que era un saludo militar de la época de donde él proviene, fueron atacados por un grupo de soldados mezclado con civiles cuya apariencia revelaba a leguas que eran delincuentes.

Los soldados que acompañaban a Sen y a Cesar eran muy diestros y estaban equipados con armaduras de cuero, algunos usaban un escudo pequeño que parecían ser de madera cubiertos de cuero que se ajustaban a sus antebrazos y no solo lo usaban para ágilmente bloquear los espadazos de sus adversarios sino también para golpear con más fuerza cuando veían una oportunidad.

Sen poseía uno de estos escudos en su brazo pero era hecho de hierro, era de un color obscuro por la cantidad de grasa y sangre seca que se fue acumulando en las abolladuras por el evidente uso extensivo que le había dado durante años.

Y este guerrero mostraba lo hábil que era combinando la espada con ese escudo cuando dos soldados enemigos lo rodearon, estos eran cautos pues era más que conocido la habilidad de Sen, por lo que esté tomo la iniciativa pues quería evitar que más soldados lo rodearan.

El hábil guerrero intento apuñalear al soldado más cercano, pero esté reaccionó esquivando el ataque pero era una finta bien hecha pues con un rápido movimiento de piernas y cuerpo Sen acorta distancia con el soldado y le barre las piernas con una patada haciéndolo caer pesadamente al suelo.

El sonido de espadas chocando le siguió al derribo de aquel soldado pues su compañero había aprovechado para atacar a Sen pero, los años de experiencia en batallas le habían permitido leer lo que pensaba, así que básicamente el ataque al soldado cercano era más para atraer al soldado más lejano.

Después del sonido de choque de la espada de Sen al bloquear el intento de apuñalamiento le siguió el sonido de metal rompiendo la carne del rostro del desafortunado soldado quien cae al suelo pesadamente, y antes de que ambos soldados se pongan de pie nuevamente el pecho de uno y la garganta del otro son atravesados por la espada de Sen.

Cesar se quedó impresionado con lo facilidad con la que Sen abatió aquellos soldados, sin embargo su distracción casi le cuesta caro pues la punta de una espada enemiga casi se le clava en el pecho.

Fue como si en cámara lenta pudiera ver como milímetro a milímetro la espada punza el peto de cuero para luego ser desviada a un costado evitando que la letal arma atraviese la armadura y posteriormente sus pecho.

No es que aquel delincuente le perdonara la vida, es más él deseaba la cabeza de Cesar pues había escuchado que ganaría una buena cantidad de oro el que le llevara la cabeza del ingeniero, y casi lo logra sino fuese porque fue golpeado por la pelea de otros soldados.

El Rey Conquistador no tiene tiempo para pensar por lo que su mente esta en blanco así que cuando ve que de nuevo aquel delincuente reinicia su ataque parece no reaccionar, es más suelta la espada que hasta hace un momento empuñaba

El delincuente se da cuenta de ello y se apresta para acabar con la vida de aquel hombre, empuña su espada y se lanza apuñalar con todo su peso.

Cesar había soltado la espada para poder tener ambas manos libres, pues como no era bueno con la espada decidió utilizar lucha cuerpo a cuerpo con aquel delincuente, y con un ágil movimiento marcial esquiva la estocada para luego apresar con sus brazos el cuello de aquel hombre quien llevaba una fuerza inercial considerable.

Lo último que escucho aquel delincuente fue el crujir de su cuello rompiéndose como la de aquellas gallinas que acostumbraba robar.

Con el rival muerto Cesar recoge rápidamente la espada para no quedar desarmado en la trifulca.

—Respira y contrólate —se dijo a sí mismo.

“Es curioso cómo trabaja la adrenalina, me pregunto cómo la madre naturaleza llego a crear este potenciador, tal vez…”; empezó a hablar el ingeniero su mala costumbre de divagar sobre cosas para evitar que su cerebro se paralice por el estrés, y haciendo caso a la orden de Sen este bajo el volumen de su voz a un murmullo apenas audible para él.  

Con la escaramuza finalizada, Sen hace una revisión de sus soldados; lamentablemente perdió a dos y otro está herido y es incapaz de empuñar un arma, por lo que le da algunas órdenes y lo envía de regreso al cuartel.

Retoman sus pasos a la mansión a un ritmo lo suficientemente rápido para no agotarse más de lo necesario pues las escaramuzas han consumido algo de sus fuerzas.

—Eres pésimo con la espada —le dijo Sen a Cesar mientras caminan uno al lado del otro—; ¿y que fue ese movimiento raro que hiciste? Pensé que te habían matado.
—Sí sé que soy pésimo es que más allá de los juegos de niño con mi hermano, nunca había empuñado una; —respondió Cesar mientras se rascaba la cabeza mostrando lo avergonzado que estaba por su torpeza —Ese movimiento que hice me lo enseñaron en el entrenamiento militar obligatorio de dónde vengo.
—¿entrenamiento militar? Pues que pésimo debió ser si no te enseñaron usar una espada.

El ingeniero solo sonrió al escuchar a Sen quejarse de la falta de entrenamiento en armas que son de uso común en ese extraño futuro pseudo medieval, armas que en su pasado más moderno solo se veían en películas o museos.

Cesar era más del estilo de “chico cerebro” de la clase pero a consecuencia de la última gran guerra, su país de origen tomó como medida el entrenamiento militar obligatorio por lo que no excluía a nadie que no fuese capaz de empuñar un rifle de asalto.

Y el rey conquistador nunca destaco mucho en ese entrenamiento, más bien se encontraba por debajo del promedio exceptuando en algunas áreas como la lucha cuerpo a cuerpo y algunas armas de fuego ligeras.

Los pasos de aquel grupo de hombre son interrumpidos por un par de soldados que aparecieron de una callejuela, al principio los soldados que acompañaban a Sen por reflejo se pusieron en alerta e increparon a esos soldados lo cuales al verse rodeados tiraron sus armas y levantaron sus manos.

—¡Por Favor, no nos maten! ¡Somos de la guardia de la puerta sur estamos tratando de informar la situación que se nos avecina!

Después de que Sen diera la orden de sujetarlos, les pidió que le explicara cual era esa situación; los hombres aun asustados explicaron lo que les había ordenado su capitán.
Sen y en especial Cesar se sorprenden al escuchar que el “demonio negro” que despertó la bruja se acercaba.

—Demonios Esther, ¡¿Qué rayos haces!? —gruño entre dientes Cesar.


LADO C

En la ciudad solo se puede escuchar el ruido de espadas y gritos de lucha.

No es que la ciudad se encuentra en una orgia de matanza y sangre, al contrario, las calles se encuentran vacías y las personas estan refugiadas en sus casas por lo que el silencio máxima el sonido de choque de espadas de las batallas que se dan en algunas calles.

Una que otra persona camina por esas calles bajo el riesgo de toparse con la muerte pero encontrarse con sus seres queridos o en algunos casos la curiosidad y el morbo de ver un derramamiento de sangre hace que ese riesgo sea superado en sus mentes.

—Maldición, ¡¿Cómo un maldito rumor hizo tanto daño?!

Gruño una persona que era acompañado por tres personas más se desplazaban por esas calles vacías; aunque estaban cubiertos hasta la cabeza por unas capas se podía inferir que aquel que estaba gruñendo maldiciones era escoltado por los otros tres.

—Tenía todo para deshacerme de Sen y desprestigiar a Rem, y solo porque el rumor de que ese bandido había enviado tropas para hacer oficial la toma de la ciudad todo se descontrola y cae en un caos que el hijo de puta de Sen está tomando como ventaja.

Aquel hombre que escupía maldiciones mientras apretaba los dientes era un hombre de piel negra y quien hasta esa mañana era el representante de los terratenientes y uno de los que manejaba los negocios oscuros de la ciudad, su nombre es Terio Gonmer.

Su molestia era lógica pues sus planes de sacar de juego a Sen, un hombre que arruino muchos de sus negocios, y al Vis Conde Rem quien era alguien a quien odiaba y debía enlodar su nombre a niveles que jamás podría volver ser un noble sin importar que fuese el hijo bastardo del rey.

Todo por culpa de un rumor.

En su mente, y en la de cualquiera, un rumor era solo un quizás, un tal vez, un a lo mejor; una noticia que podría ser falsa y más si eran  exageradas o variaban de acuerdo a la persona que la narra.
Solo que los rumores hablaban de aquel bandido auto denominado “Rey Conquistador”.

Eran muy dispares los rumores que se escuchaban pero al estar involucrado una persona quien parecía haber nacido del éter que flota en el aire cuando la madre naturaleza quedo embarazada en una orgia demoniaca, esas habladurías tomaban un peso que hacía que las posibilidades de que sean ciertos eran prácticamente de un 100%; como nota curiosa el que Cesar sea hijo de la madre naturaleza y un demonio es una de las teorías que más adeptos tiene entre los soldados y pueblerinos.

Esas habladurías hicieron mella en la moral de los soldados y bandidos que estaban bajo su mando, y cuando confirmaron que Cesar se había aliado con Sen para tomar el control de la ciudad la moral de una buena cantidad de soldados se desplomo haciendo que muchos depusieran sus armas para evitar la muerte e hizo que los bandidos se replantearan si era suficiente el oro que ganarían como para jugarse el cuello.

Las tropas que tenían en conjunto Terio y el Vis Conde Rem se habían desmoronado como un castillo de arena que era pateado por un abusador que disfrutaba verlos sufrir.

—Je, lo único bueno de esto será que ese idiota de Rem será asesinado y ni siquiera tuve que convencerlo de que se quedara en la ciudad.

Con una sonrisa torcida que deformaba su rostro y revelaba parte de sus dientes recordaba como el Vis Conde le decía que no huira de Sen ni del bandido.
“Aunque sea un hijo bastardo, por mi sangre corre sangre de Rey y no la manchare escapando”.

—Uaaa, como me gustaría ver como se les desparrama las tripas a ese pendejo —se dijo retorciendo sádicamente su sonrisa—; como odio a esos nobles que se creen la gran cosa  solo porque su mamá era una puta que follo con en el Rey porque esté quería vaciar la leche de sus bolas.

Su retorcido rostro se recompuso cuando se vio cerca de su destino, la puerta norte de la ciudad.

Terio al darse cuenta que el flujo de eventos estaba en su contra decidió marcharse de la ciudad solo acompañado por los hombres más fieles que tenía puesto que estos le ayudarían a llevar una buena cantidad de monedas de oro para sus gastos para llegar a la capital, mas varios papeles que le aseguraban otra cantidad de dinero en la capital. La otra parte de su fortuna la dejo escondida en uno de sus refugios que él solo conoce pues mato a los esclavos que le ayudaron a cargarlo.

Del sub cuartel que tiene como función vigilar la puerta Norte de la ciudad sale un hombre obeso quien era el capitán encargado, su cara era tan gorda que se había hecho un casco a la medida y le había mandado a poner 2 penachos color rojizos que le hacían lucir como si fuese un punk con dos mohicanos.

Su estómago no entraba en la armadura metálica por lo que la cubría con una cota de malla mientras conseguía el dinero para mandarse hacer una armadura a la medida.

—Dantos, amigo mío —Saludo Terio.
—Vaya lio que han armado tú y el Vis Conde —respondió con un abrazo el capitán—; según los rumores uno de los motivos de que ese bandido viniera es porque te odia y desea matarte personalmente.

Cuando Terio escucho la palabra “rumores” su rostro se retorció por un instante, ya su mente se encontraba saturada por esas habladurías que parecía que se le había formado un tic nervioso.

—Da igual, ya que al final no puedes mover tus tropas para ayudarnos, ábreme la puerta para dejarme salir.
—jum, no se puede; se dio la alarma de que venían tropas foráneas y sabes que cuando eso sucede la orden es asegurarlas, además las bisagras están oxidadas y se ponen muy duras la puertas para abrirlas

Respondía Dantos mientras se metía la mano para rascarse la panza por debajo de la cota metálica; Terio ya había hecho infinidad  de negocios sucios con ese hombre y sabía que el solo se movía si le daban suficiente oro.

En los planes originales de Terio y Rem se encontraba el apoyo de este hombre y sus tropas, sin embargo, los rumores y el hecho de que el demonio que despertó el Rey Conquistador se acercaba hicieron que este no se inmiscuyera en la batalla con la excusa de que sus tropas no le obedecerían, sin embargo Terio sabía que el motivo era que ese hombre no se movería sino tuviera certeza de que disfrutaría el oro ganado sin tener que gastar la mayor parte en su huida como él está haciendo.

—Supongo que esto hará buen aceite para las bisagras.

Terio le enseña una bolsa de cuero al obeso capitán, el tintineo y lo abultado de la bolsa hace evidente que está llena a mas no dar de monedas de oro; el obeso capitán con una sonrisa cínica toma la bolsa y responde con un “el oro lubrica muy bien”.

Con una señal le indica a un soldado que se encontraba en la torre de vigilancia de que abra la puerta; se puede escuchar el ruido de metal y madera siendo movidos para destrabar una de las puertas.

—Sabes es triste que la ciudad vaya a quedar en manos de ese estúpido de Sen; se me hará más difícil hacer negocios —comenta Dantos mientras acompaña a Terio y sus guardaespaldas a la puerta.
—Pues deberías huir, en la capital tengo un aliado que podría serte útil —respondió Terio quien tanteaba bajo su capa para sacar otra bolsa de oro y comprar unos caballos al corrupto capitán.
—oh sé quién es ese “aliado” y no quiero asociarme con él, y sobre huir pues primero necesito más oro para compensar los gastos de iniciar una nueva vida.

Con esas palabras una flecha atraviesa el cráneo de uno de los guardaespaldas; en la confusión otras dos flechas se clavan en el pecho y espalda de los otros dos guardaespaldas.

La mente de Terio queda en blanco al ver sus hombres revolcándose agonizantes en charcos de sus propias sangres, el shock de esa emboscada solo le hace pensar que Sen o Konai lo habían alcanzado, pero esa línea de pensamiento fue borrada cuando escucho aquella palabra que le estaba causando un tic nervioso.

—el rumor dice que el Rey Conquistador pagara una buena cantidad de oro si te llevan a sus pies, oro que necesito para mi nueva vida.

El rostro de Terio deformado por la bizarra mezcla de ira y miedo  se gira al origen de esa maldita palabra, Dantos lo había traicionado y lucia tan displicente que le hacía sentir al que esta esa mañana era el hombre más poderoso económicamente de la ciudad como un simple esclavo que va a ser vendido.

Y antes de que Terio soltara alguna palabra o algún insulto que desahogara su pecho recibió un golpe del puño cubierto de placas metálicas por parte de Dantos haciendo que este se desplome inconsciente al suelo.

—Tienes suerte que el rumor diga que te quiere vivo, sino te hubiese cortado la cabeza con mucho placer.


Comentarios

  1. te encontré hace poco pero es muy buena historia "el conquistador de los 5 anillos". espero la puedas seguir, solo quería decir eso, a y cuídate. saludos y que te vaya bien

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    1. muchas gracias me alegra leer que te ha gustado, algun dia espero continuarla

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