Hechicera X Familiar 22

fiuu, menos mal que volvio el internet en el trabajo que sino a lo mejor no publico nada, el vecino le puso clave al wifi y ya no puedo agarrarle prestado el internet.

continua esta mini saga, espero les guste





espero que lo disfruten.


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—¿Qué hiciste, hijo?
—nada mamá, solo regrese porque la directora me lo ordeno.
—Ujum… conozco esa mirada, es igualita a la de tu padre cuando intenta ocultarme algo.
—“rayos, ¿soy tan fácil de leer?” —pensó Rafaelo.
—cielos, igualito a tu padre hasta en ese gesto de cuando descubre que es fácil de leer.

Rafaelo conversando con su madre mientras esta le prepara una cena de bienvenida.

Capítulo 22 – LO QUE HICIERON HACE TRES MESES (II)

Kalishi veía como el cielo azul se mezclaba con el paisaje para tratar de sacar de su mente la sensación de estar sobrando al ver como Tristan y Martina realizan un coqueteo, que empezó inocentemente con una broma y ha escalado a miradas que dicen más que mil palabras.

Para su fortuna un bache hizo que aquella vieja camioneta que tenía una suspensión que hace años había pasado a la otra vida interrumpiera ese molesto coqueteo.

—Ya nos acercamos.

Señalaba el Padre Domingo a una casa que se encontraba ubicado en una colina rodeado de árboles.
Ellos viajaban por la misión de Kalishi y Martina, aunque el padre lo desconocía, para determinar si la chica que vive en aquella casa es una despertada y poder obtener la mejor información para que el grupo de hechiceras encargadas puedan manejar la situación sin inconvenientes.

El mayor problema de un despertado no era el despertar de un poder inesperado en una persona que no sabía que los poseía sino llegar al punto de “Berseker-Ektase” un esper descontrolado por el placer del poder que fluye por su cuerpo y que se dejaría llevar por el deseo más primitivo que domine su nublada mente.

Cuando el ruido de la palanca de la caja de cambios seguido del apagado del motor de gasolina les indica a los chicos que han llegado a destino, o mejor dicho al final de un tramo del camino a destino.

—Desde aquí debemos caminar, lluvias reciente destruyeron la carretera y solo vehículos de tracción pueden pasar—explica el Padre Domingo.

Después de caminar y dar saltos como sapitos que brinca de charco a charco, irónicamente, para esquivar charcos de lodo llegan a una casa hecha de ladrillos y madera rodeada por un pasto algo alto, las hojas más altas llegan superan fácilmente las rodillas, Martina bromeo con un juego de su teléfono celular diciendo que en este pasto atrapara varios pokemones salvajes.

Después de caminar unos metros llegan a un sendero empedrado que los llevan a la entrada de la casa.

El padre Domingo toca la puerta y llama a la familia con una voz tan fuerte que aunque no está gritando se puede escuchar a larga distancia; Tristan comenta que seguramente se debe a años de dar misas desarrollo una voz que pueda a llegar a todos los feligreses.

—Qué raro, parece que no hay nadie —dice el párroco—; tal vez estén en el granero, iré a ver.

Kalishi, Martina y Tristan van detrás del sacerdote pero algo distrae la mirada de este último mientras las chicas continúan sin percatarse de que su compañero había cambiado la dirección de sus pasos.

Después de caminar unos poco más de par de metros se detiene frente a una camioneta que estaba estacionada a un costado.

Al principio lo que le hizo fijarse en ella es porque era una vieja camioneta de los 50, le recordaba cuando antes de unirse a la iglesia y peleaba en el lado obscuro del mundo civilizado donde tenía un amigo que constantemente decía su frase “después de este trabajo restauraré autos clásicos”.

Era como aquel amigo de la película Forrest Gump que hablaba de las infinitas recetas de hacer langostinos, pero en el caso de Tristan hablaba de los motores, los diseños, sus curiosidades.

Lamentablemente como le paso al amigo de Forrest, este falleció en una emboscada cuando su empleador los vendiese en pos de un acuerdo de paz con su competencia, Tristan sobrevivió pues cierta Monja de pantimedias rojas intervino en la batalla cuando su objetivo era uno de los asesinos enviados a matarles.

Pero después de fijarse mejor en la camioneta noto algo raro.

Al principio pensó que era el olor característico de un vehículo viejo como este, no era un auto de colección que recibía mantenimiento para evitar que el óxido carcoma la carrocería u otras partes metálicas, pero ese olor metálico venia de una charco seco que fue cubierto con algo de aceite de motor en la parte trasera de la camioneta.

Las alarmas se encendieron en su interior, pues si fuese sangre de algún animal no hubiese necesidad de ocultarlo, era como si alguien que tuvo que limpiar una escena del crimen y no consiguió otra cosa para ocultar la sangre que aceite de motor.

Tristan camino a un ritmo rápido pero sin levantar sospechas hacia donde se encontraban sus compañeras que habia perdido de vista, pues desconocía si alguien los vigilaba.

A unos pasos de alcanzarlas, un intenso viento fuerte seguido de los cuerpos de Martina y el sacerdote golpean contra él como si fueran unos sacos de papas que le arrojaron tumbándolo a él también al suelo.

—¡¿Pero qué rayos!? —exclama Tristan intentando reponerse.

El sonido de una explosión seguido por una onda expansiva lo golpea nuevamente; Tristan se sacude la cabeza y  un pensamiento entra en su cabeza al ver los cuerpos inconscientes del Padre y Martina… “acaso la niña despertó de forma enloquecida”, seguido por “¿Dónde está Kalishi?

La respuesta a su segunda pregunta llego cuando vio a Kalishi rodeada de esferas de luz fucsia que con un giro de sus manos acompañado de unas palabras inentendibles por lo rápido que lo dicen, las esferas se agrupan alrededor de un punto del suelo.

¡¡GEISER ÉRUPTION!! —exclamo Kalishi en un tono francés.

En el punto que se agruparon las esferas de luz estallan en una explosión vertical como si fuese un poderoso geiser que destroza lo que está en su camino cuando libera toda la energía acumulada.

La explosiva liberación de energía contornea una figura que permanecía oculta a la vista, era una figura humanoide de casi 3 metros de alto y con cuatro brazos, esa figura intento nuevamente volverse invisible pero debido al daño recibido le es imposible.

Tristan no creía lo que veía pues era descaradamente familiar a un personaje de un viejo videojuego de peleas, muy famosa por los ataques sangrientos y sus “fatalities”.

—¡¿Goro!?

Mas allá si era parecido o no a aquel personaje de videojuegos esté se lanzó en un ataque con sus poderosos brazos contra Kalishi quien lo esquiva a duras penas pues a pesar de su tamaño era muy rápido.

El guarda espalda desenfunda de su espalda un viejo cuchillo cuya hoja mide unos 20 cm de largo y unos 5 cm de ancho de un color negruzco que resalta el filo plateado que lo bordea.

Mientras esto ocurre las embestidas de aquel humanoide de 3 metros y cuatro brazos aumentan en intensidad disminuyendo el tiempo para que Kalishis catalice el suficiente mana para realizar un ataque lo suficientemente fuerte como para detenerlo.

Tristan corta su mano empapando de sangre el filoso cuchillo que parece absorber toda la sangre que escurre sobre su hoja para luego emitir un aura obscura.

El Falso Goro realiza un poderoso salto y junta sus poderos brazos para realizar un poderoso ataque combinando todo su peso, fuerza corporal, impulso y gravedad para aplastar a Kalishi que cataliza la mayor cantidad de mana que puede para crear un escudo que la proteja del poderoso impacto.

En medio del aire una extraña aura obscura se forma frente del grueso cuello de Goro, como si fuese la filosa hoja de la guadaña de la misma muerte que ha decidió recolectar el alma de aquella bestia humanoide.

La mia vendetta è la tua morte (mi venganza es tú muerte)

Fueron las palabras de Tristan quien hacia bailar la sombría guadaña que dejaba un rastro obscuro mientras cercenaba como si fuese mantequilla el musculoso cuello de Goro separando la cabeza del cuerpo con un corte tan perfecto que podrías poner la cabeza en su sitio y no habría rastros de la línea de corte.

El decapitado humanoide se desploma a pocos pasos de Kalishi que se ve sorprendida por lo fácil que fue derrotado y como el cuerpo de este empieza a desvanecerse en extrañas partículas parecida a estática de una vieja televisión.

—¿Te encuentras bien? —pregunta Tristan a Kalishi mientras revisa con la mirada a sus alrededores.
—Un poco golpeada pero estoy bien, me preocupa Martina y el sacerdote —responde Kalishi—, ellos recibieron un fuerte puñetazo.

La joven pelirosa camina sin bajar la guardia donde se encuentra su amiga desmayada; Tristan da unos pasos vigilando la zona mientras mantiene aquella sombría hoz lista para  sesgar la vida de más enemigos.

—Esa cosa era invisible y nos atacó cuando nos acercamos al establo.

Kalishi señala el lugar donde fueron emboscados por aquel Goro; a simple vista era un establo común y corriente hecho de madera la pintura lucia desgastada por el clima, sus alrededores había pozos de barro mezclado con heno usado para alimentar los animales.

En general, un simple establo.

Sin embargo, este emanaba un extraño aura; el número de moscas revoloteando era mucho mayor de lo que se esperaría uno encontrar, si se ponía atención se era capaz de escuchar el zumbido de un enjambre de moscas provenientes de aquel granero.

—Oye, ¿ese humanoide podía ser creado por la despertada? —pregunta Tristan quien lentamente camina hacia aquel granero.
—Podría, pero para el nivel que este tenía era más de alguien con experiencia.

Al escuchar eso, Tristan recuerda el charco de sangre de la camioneta y la sensación de haber caído en una trampa va cambiando a una certeza.

Ya frente al granero, Tristan manotea las molestas moscas que revolotean cerca de la puerta mientras mantiene su guadaña lista para actuar; el zumbido de las moscas es fuerte detrás de las puertas del granero y el olor que se filtra le hace entender a aquel hombre el porqué de tantas moscas.

Empuja lentamente las puertas y ve como sombras bailan sobre varios lugares, el olor de putrefacción golpea la nariz y el estómago de aquel joven que si no es por su experiencia hubiese vomitado.

Aquellas sombras bailarinas eran moscas que revoloteaban en éxtasis por el festín que se estaban dando  con los cuerpos pútridos que yacían en el piso del granero.

Kalishi desde afuera pregunta a Tristan que hay dentro del granero pero este no responde pues esta absorto  revisando los cuerpos que ha encontrado.

—¿Me escuchas? ¿Qué hay ahí?

Pregunta otra vez Kalishi que decide ella tambien entrar en aquel granero, pero es detenida por Tristan.

—Caballos y otros animales de granja.

Responde Tristan quien le indica a Kalishi que se aleje.

—Parece que murieron de hambre, pues parece que se estuvieron comiendo entre sí para intentar sobrevivir.
—¿Qué está pasando aquí? ¿Es alguna clase de trampa?
—así parece, aquella camioneta de la entrada tiene…

Tristan no pudo terminar de responder porque a sus espaldas fue interrumpido por una frase extrañamente familiar con acento español mexicano.

—Detrás de ti, imbécil.

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