El conquistador de los 5 anillos Capitulo 12
Hola de nuevo,
la semana no publique nada porque estaba ocupado con unas diligencias personales pero aqui el tercer capitulo y de nuevo sin ilustracion nueva
esta vez no hay nuevo dibujo suculento :( pero bueno es que tampoco la trama del capitulo daba para ello.
advertencia tiene lenguaje soez
y que lo disfruten
aqui les dejo el pdf por si lo quieres leer offline
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♪ Si para bailar hacen falta dos ¿Por qué te fuiste sin decir adiós?
El que más sabe es que menos habla, simpatía por la
Diabla
Falsos ojos, falso pelo, falso azul de un falso cielo,
Falso nombre que nunca entendí bienvenido al infierno
VIP
Otra víctima inocente que se retuerce entre tus
dientes
Queda una mancha carmesí en el suelo del infierno VIP ♪
“Infierno VIP” – Caramelos de Cianuro
CAPITULO 12
LA CAIDA DE ZANK CHARLES -PARTE 03-
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La luz de la mañana que entra por la ventana de la pequeña
habitación del cuartel de la Ciudad de Zank Charles ilumina la aguja que entra
y sale armoniosamente en aquel vestido que hasta hace unas horas era un solo
trozo de tela.
—Cuando era pequeño éramos pobres, aun así mi papá y mi mamá
nos decía “su trabajo es estudiar
mientras estemos vivos” sin embargo mi hermano y yo le ayudábamos en lo que
podíamos, así fue como aprendimos a desarmar motores de vehículos pesados y
hacer ropas.
Así comentaba Cesar con un tono de voz suave mientras cosía
con mucha destreza unas cintas al vestido para que contornee la cintura de la
mujer que lo vaya a usar.
—No te pregunte eso
Un Sen con voz seca y emanando un aura de autoridad que
oprimía al que estuviese cerca contesta a la narración que evocaba al pasado
Cesar.
—En realidad le conteste a Konai que pregunto primero como
había aprendido a coser —Señala Cesar con los labios a Konai.
La mujer de piel tostada que se encuentra apoyada en la pared
de la habitación hace un gesto pidiéndole disculpa a su esposo, aunque fue en
vano pues Sen quien se encuentra sentado en una silla de madera mantiene su
mirada fija en Cesar.
—Contesta de una buena vez, tu bastardo…—gruño Sen.
—vaya, ya empezamos con los insultos tu barriga de sapo
flaco.
Contesta Cesar con un tono bastante tranquilo para la
atmosfera tan tensa que reina en la habitación, pues si bien Konai está apoyada
en la pared ella se mantiene en guardia manteniendo su mano cerca de la
empuñadura de su espada y sin quitarle el ojo a Minervis quien se encuentra
sentada en la cama al lado de Cesar.
Sen también se encuentra a una distancia en la que en un
instante puede golpear con sus puños endurecidos en la guerra al endeble cuerpo
del ingeniero.
—Estas muy tenso ¿Qué tal si después salimos a beber algo?
—Sonríe Cesar.
—No voy a volver a Beber con una rata mentirosa —Reniega Sen.
—ey, nunca te mentí… bueno excepto eso de que lo hice con 5
mujeres a la vez, pero nunca te mentí sobre eso —Contesta Cesar.
—¡Ya cállate de una vez y contesta! —ruge Sen.
Ante tal exclamación que estremece a Cesar, este detiene sus
manos para dejar de coser y exhala haciendo un gesto de “si no hay de otra
forma”.
—Pues sí, soy el Rey Conquistador y antes de que me cortes la
cabeza que tal si escuchas mi propuesta.
REBOBINAR <<
La madrugada del tercer día después de que llegara Cesar y
Minervis a la ciudad Zank Charles había iniciado con un murmullo que nació en
uno conversación en un bar la noche anterior.
—Te lo digo, ya la ciudad está tomada por el Rey
Conquistador.
Un comentario de borrachos que normalmente ignoramos o nos
burlamos pues al ver alguien que apenas se puede poner de pie o balbucea las
palabras de forma tan graciosa que hace sentir más pena ajena que risa, dificulta
tomar en serio lo que diga o intenta hacer.
Pero la semilla de la credibilidad del rumor fue sembrada el
día en que Cesar y Minervis llegaron a la ciudad.
Ese día Cesar llego con Minervis en su flamante motocicleta a
la cual estaba enganchado una carreta de madera en la cual iban un lica como
acompañante y los tres hombres que los licas habían capturado.
—Tengan estas monedas ahora lárguense que cuento 3 y llevo 2,
recuerden nuestro trato y si los veo luchando contra mí los empalares vivos.
Fue los que le dijo Cesar a esos hombres recordándole que el
motivo de dejarlos vivos y llevarlos a la ciudad era que hablaran bien de él,
básicamente Cesar quería lavar un poco su imagen de ser alguien sanguinario.
Sin embargo cuando se lo pidió aun no había partido por la
mitad al temible GarGel.
Y como toda persona que presencia algo de ese calibre, los
hombres no pudieron callarse, sentían que era su deber contar ello.
Aquellos hombres contaron la increíble historia de cómo aquel
hombre asesinaba a una bestia que doblaba en tamaño y fuerza al mejor guerrero
que se haya conocido en varios reinos ni hablar del ingeniero que apenas tenía
contextura promedio.
Como toda historia contada de boca en boca, esta crecía con
las exageraciones que le ponía cada interlocutor para hacerla aún más
interesante de lo que ya era; unos exageraron el ya de por si increíble tamaño
de GarGel, otros decían que Cesar lo partió por la mitad a manos limpias,
incluso hubo uno que dijo que el rey conquistador hizo una sopa con el cadáver
del Lica y que le quedo espectacular, agregándole a lista de las cosas que
podía hacer Cesar de ser un Masterchef.
Y la confirmación de la muerte de Gargel a manos del Rey
conquistador y por rebote de todas las exageraciones llego la tarde del segundo
día de la llegada de Cesar a la ciudad pues los comerciantes habían recibido la
información de Terio el representante de los terratenientes de la ciudad, alguien
de información confiable a pesar de la obscuridad que lo rodea.
Cuando uno de los antiguos prisioneros mientras se preparaba
para irse de la ciudad y vio a Cesar saliendo de la mansión del regente el Viz
Conde Rem, acompañado de forma amistosa de Sen el comandante de las tropas de
la ciudad, no dudo ni un segundo en asumir que la ciudad estaba en proceso de
pasar a manos del Rey Conquistador, si no es que ya lo estaba.
Este rumor cobro más fuerza cuando otro de aquellos
prisioneros intentaba negociar el precio para comprar la libertad de una
prostituta de la que se había enamorado, para su fortuna o desgracia esta le
correspondía en sentimiento, vio al Rey Conquistador junto a Sen bebiendo licor
con una mano mientras la otra agarraban los cuerpos de algunas prostitutas ya
que según decían estos libertinos hombres le daba un mejor sabor al licor.
Era claro indicio de una celebración, que la ciudad ya estaba
en las manos del Rey conquistador y que para rematar había logrado de alguien
del que se consideraba el mejor protector de la ciudad desde la muerte de su
fundador fuese no solo su aliado si no Tambien su compinche de juerga.
Y ese rumor se expandió con mayor rapidez pues si lo de la
muerte de GarGel fue cierto, este rumor también debía ser verdad.
—oh cielos, tendré que ofrecerle mis mejores mujeres para
calmar su ira.
Se dijo el dueño de aquel prostíbulo recordando que Cesar lo
increpo cuando descubrió que en ese establecimiento se prostituían infantes, un
acto aborrecible para la cultura de donde venía Cesar, pero normal en un mundo
que se asemejaba al obscurantismo de la edad medieval lleno de conflictos
armados que dejaban huérfanos con nada más que su cuerpo para ofrecer por un
plato de comida.
Este rumor llego a los oídos del triunvirato que ostentan el
poder político, militar y económico de la ciudad, El Vis Conde Rem Flamor, Sen
Faim y Terio Gonmer respectivamente.
Ante tal situación aquellos poderosos hombres comenzaron a
moverse para resolver este entuerto en el que se encontraban y que podía significar
la muerte de ellos mismos.
Sen quien es el principal apuntado por los rumores saco la
conclusión de que Cesar era el bandido “Rey conquistador” por lo que junto a su
esposa Konai fue a confirmarlo, pues como comandante de las tropas del reino de
Impsa apostadas en la ciudad era su deber, y en lo personal se sentía
traicionado por alguien con el que había congeniado tan bien que fácilmente
podría llamarlo amigo.
Rem y Terio se habían movido por sus lados, reagrupando sus
guardias personales ante un posible ataque para asegurar el control de la
ciudad.
El rumor había sembrado la duda de quién era aliado y quien
no, incluso entre Rem y Terio que habían hecho negocios con anterioridad
existía esa duda, aunque en un pensamiento más frio estos hombres conocían lo
que eran capaces de hacer para defender sus parcelas de poder, por lo que una
traición de parte y parte tampoco sería una sorpresa
Mientras Sen interrogaba a Cesar, una línea de comunicación
se estableció entre Rem y Terio para una reunión para disipar dudas y analizar
la situación real en la que se encontraban.
—¿Realmente crees que sea verdad ese rumor? —dijo enfadado
Rem mientras comía una pierna de pollo.
—No importa que sea verdad o no —responde Terio quien untaba
miel en un trozo de manzana—, el asunto es no ignorarlo por nuestra propia
seguridad.
Ambos hombres desayunaban en la mansión del regente en un
ambiente de alta tensión.
Cada uno de los hombres tenía a sus guardias personales en un
estado de alerta, vigilando unos y a otros ante una posible emboscada por parte
de ellos, sin mencionar que no podían quitar el ojo de las calles pues cabría
la posibilidad de que apareciera algún batallón tratando tomar el control de la
mansión.
—Lo he pensado y el rumor dice que ese bandido estuvo aquí en
la mansión y que yo recuerde nadie raro ha venido —comento Rem.
—¿Estás Seguro? Con las orgias de sexo y licor que montas a
lo mejor en algunas se te coló —ironizo Terio.
—No hables como si no participaras, además sabes que solo
invito a gente de ciertos círculos de confianza.
Ante la respuesta del VisConde, Terio solo sonrió pues
básicamente él sabía que el principal motivo de las orgias de Rem era moverse
en círculos de poder que lo acercaran a la corona del reino usando la lujuria y
fetiches como el lubricante para colarse en dichos círculos.
Cuando el hombre de color busca otro trozo de manzana para
untarle miel un chispazo despierta su cerebro, la imagen de cierto hombre le
hizo rabiar a tal nivel que aplasto la manzana sin darse cuenta.
—Ese bastardo, nos paseó al rey por la cara.
—¿Qué dices? —Pregunto Rem al ver lo ofuscado de Terio—,
¿acaso tu viste al bandido?
—Tú también lo viste, era el soldado que acompañaba a Sen.
—Estás loco, ese tipo lucia como un vago.
—Piénsalo, él fue quien menciono al bandido cuando ni
siquiera se nos pasaba por la cabeza.
Con esas palabras Rem se puso a meditar sobre esa posibilidad
y comenzó a sentir gotas de sudor frio formándose en su cuerpo.
—Si es así, significa que nos llevan ventaja —razono Rem.
A la vez que sucedía esta reunión en la mansión, en el
cuartel continuaba la reunión de Cesar, Sen, Konai y Minervis.
—Tú demonio, siempre intentando tentarme —Gruñía Sen ante la
propuesta de Cesar —¡¿quieres que traicione a la corona!?
—Calma, no lo estoy diciendo por maldad —replica Cesar
mientras intenta calmar a Sen, —pero tu situación es mala, incluso si yo no
existiese en estos momentos te quieren muerto.
—No creo que sea traición tratar de sobrevivir a una
conspiración solo porque le eres incomodo a alguien—comento Minervis.
—Eso tampoco significa que me tenga que aliar con un bandido,
existe otras salidas —contesta Sen.
—¿realmente existen esas salidas? Ya intentaron matarte en un
callejón alegando peleas de borrachos —decía Cesar mientras volvía coser el
vestido—ahora usaran el rumor para justificar tu muerte y bloquear a cualquiera
que tuviese el poder para impedirlo.
Aun si quisiera engañarse, Sen sabe que su situación no es la
mejor, antes de los rumores se había barajeado algunas opciones para intentar
conocer los motivos de porque lo deseaban muerto ya sea enviando asesinos o
enviándolo a un lugar donde solo envían condenados a muerte.
—Mira, me agradas —comenta Cesar mientras se chupa el dedo
por un pinchazo de la aguja—; en el poco tiempo que te conozco me has
demostrado ser de esos hombres que no deben morir, eres justo y esta ciudad te
aprecia y espera aún más de tu parte, si fueses un imbécil te juro que ya me
hubiese escapado y dejado que resolvieras este lio.
Continúo Cesar.
—Yo ni siquiera quería tomar el control de esta ciudad, y lo
sabes; ayer nos fuimos de putas porque
era mi despedida de soltero y me iba a
largar para casarme con Esther y Minervis.
—La bruja del ojo escarlata ya te dijo que no se casara
contigo —agrego Minervis.
—Si claro, ella también me dijo que nunca lo haría por detrás
y ahora le encanta —contesta orgullosamente Cesar.
Con un golpeteo de su espada con la pared Konai interrumpe el
desvió y se une a la conversación.
—La verdad es inevitable que nos cuelguen como traidores sea
cierto o no el rumor, así que tenemos solo dos opciones, o huimos o tomamos el
control de la ciudad.
—Tomar el control de la ciudad, si quiera es posible en
nuestra situación… —reflexiona Sen.
—¿tomar el control de la ciudad? ¿Realmente contamos con
elementos para hacerlo? —dice Rem en su mansión.
—Me comentaste que tenías aproximadamente la mitad de los
soldados comprados —comenta Terio—, y
ahora con el rumor debe haber descontento y confusión dentro de los leales a
Sen, y lo principal tenemos hombres controlando la armería.
—No te preocupes por ello —dice Konai—, desde el intento de
asesinato hice unas rotaciones para mantener cerca a los soldados leales y a
los dudosos lejos, en especial en la armería, mande a esos par de corruptos a
la capital por unas armas que no existen.
—Um, sin duda Konai ya se movió, esa mujer es demasiado
inteligente y sagaz y debió asegurarse el control de las armas del cuartel
—reflexiona Rem—; aun tenemos algunas armas que íbamos a contrabandear en los
depósitos, enviaremos algunos hombres a intentar contactar con nuestros
soldados y comprar bandidos.
Así en lugares diferentes pero con una misma idea se empezó
un contrapunteo de movimientos y estrategias para determinar la victoria por el
control de la ciudad.
—Sin duda usaran maleantes para superar nuestros números, por
lo que tendríamos que arrastrarlos a posiciones en donde su mayoría pierda
fuerza, y quizás buscar refuerzos externos —razona Sen.
—¿crees que ahora que el Rey conquistador es el alfa de una
tribu lica los use como refuerzos? ¿Y si invoca al demonio? —pregunta Terios.
—nop, la distancia en que se encuentra la tribu es muy lejana
y para que estén aquí a tiempo debieron haber partido hace días, y no tengo
forma de comunicarme con Esther para que venga con Leyenda Negra —responde Cesar.
—En ese caso deberíamos actuar antes de que lleguen, hasta
los momentos no ha sonado alarma de avistamiento y eso nos da el tiempo
suficiente para actuar —dice Rem.
—He escuchado que estas bases tienen túneles que unen con los
edificios principales, tal vez con sus mejores soldados se pueden mover por ese
túnel y tomar la mansión —comenta Minervis.
—Los hay, pero seguramente ellos pensaron lo mismo, por eso
ayer lo asegure para que nadie entrara por esos túneles y ahora mandare a
reforzar —responde Konai.
—así que el que más rápido se organice es el que tendrá la
victoria —razono Sen.
En eso un silencio inundo la habitación donde se encontraba
Cesar, Minervis, Sen y Konai; era obvio que se encontraban en desventaja pues
aunque se atrincheren en el cuartel era solo cuestión de tiempo que cayera, y
aún más lejos la idea de tomar el control de la ciudad.
Y en eso un sonoro aplauso hecho por Cesar irrumpe el tenso
silencio.
—Tsun zu dijo “en el
medio del caos existe también la oportunidad” y “toda guerra es un engaño”, así que ¿se sienten confiado en
controlar sus hombres en medio del caos? —le pregunta Cesar a Sen y a Konai.
La respuesta era obvia, eran soldados curtidos en el campo de
batalla por lo que estaban acostumbrados a liderar y sortear en el caos de la
batalla, pero a Sen y a Konai les preocupaba la serenidad en como hablaba
Cesar, ya habían experimentado esa sensación,
era la tranquilidad que precedía la tormenta.
Escucharon atentamente el plan de Cesar y sin duda era un
buen plan pero pondría a prueba el liderazgo, la lealtad y fortaleza mental de
aquella pareja de soldados, ambos conversaron en voz baja para determinar si
aceptan o no.
—Maldición estoy pactando con el diablo—dijo Sen.
—¿yo, el Diablo? A Este paso me lo voy a creer —Ríe Cesar.
Con un apretón de mano, ambos hombres sellaron su asociación,
después de eso Cesar se voltea a donde Minervis que seguía sentada en la cama.
—Dame la pistola.
La Lica tenía la 9mm del Rey Conquistador bajo su falda
apuntando en secreto a Konai, en realidad Minervis no sabía realmente que era
esa pistola pero solo lo manipulaba como le pidió Cesar.
—¡cuidado no me la des así! Aunque tiene el seguro puesto es
peligroso.
—no veo como esto pueda ser peligroso, solo es un trozo de
metal —responde Minervis.
—ya vas a ver.
Después de tomar el arma, Cesar se asoma por la ventana e
intenta silbar a unos chicos que estaban en las calle al frente del cuartel,
unos intentos de silbido bastante patético porque el rey conquistador soltaba
aire y saliva sin lograr algún sonido que pueda llamarse silbido.
Konai le da una ayuda con un fuerte silbido que dejo medio
sordo al ingeniero, quien después de agradecerle le grita a los chicos.
—Ey chicos corran la voz a los soldados de la puerta, avísales
que se preparen que tropas del rey conquistador se acercan, aquí estamos
intentando controlar una revuelta de algunos infiltrados.
Los chicos escucharon a Cesar pero debido a lo tranquilo que
se veía el cuartel no le hicieron caso y seguían en sus asuntos hasta que un
sonido que nunca habían escuchado les hizo estremecer el cuerpo y agacharse
instintivamente.
—Estúpidos niños es un asunto de vida o muerte.
Gritaba Cesar mientras jalaba el gatillo de su arma haciendo
que detonaran las balas al aire, fueron varios disparos hasta que los chicos se
dieron cuenta de lo peligroso que era cuando un ave cayo muerta al ser
impactada por una de las balas.
Los chicos salieron corriendo gritando a todo pulmón sobre el
inminente ataque del Rey Conquistador.
—Bueno ya no hay vuelta atrás —dijo Sen.
—Así es, me moveré para agrupar los soldados para asegurar la
defensa y provisionarte de soldados leales para tu misión —responde Konai.
Y cuando ambos dirigen su atención a Cesar este se veía
nervioso, no era por la situación apremiante en la que se encontraban; pues
aunque estaba nervioso por estar en un predicamento de gran nivel, en su top 5
de habilidades de la que se sentía orgulloso era el saber trabajar bajo
presión, habilidad que curtió al extremo en su trabajo en la terra-formación de
Marte.
—Le di al pajarito
Esas palabras saliendo de la boca del Rey descoloco a todos,
no por las palabras en sí, sino por el tono con las que la dijo que lo hacía
lucir como un niño que sin querer había lastimado a alguien y se sentía
abrumado por el sentimiento de culpa.
—¿En serio? En una batalla mataste más gente que yo en años
de guerra ¿y ahora vas a sentirte mal por un pájaro? —dijo Konai.
Al final Minervis tuvo que abrazar a Cesar para reanimarlo
para no perder más tiempo, y cuando este se reanimo le respondió a Konai.
—Aprendí a que no me temblara el pulso el Matar para proteger
mi vida y de mi gente, pero matar un animal que no me ha hecho nada y ni
siquiera me lo voy a comer siempre me deja un mal sabor de boca.
Con esa muestra de actitud Konai sonrió y entendió porque su
esposo se llevaba tan bien con él, era ese tipo de hombres que le agradaba
seguir, fuertes contra el enemigo pero nobles con su gente.
Y sin más, los cuatro enfilaron sus pasos para ejecutar la
toma de la ciudad.

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