Hechicera X Familiar 19

Yesss,

aunque esta novela pasa a ser quincenal estoy retomandola y para andar de vago pues peor es nada, hice otro dibujo de susi aunque voy a inentar hacer algo mas "zukulento" bueno ni tanto seria el tipico para un futuro novela especial de playa.





espero que lo disfruten.


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—¡¿eh!? ¿Salió de viaje de emergencia?
Dicen al unísono una hermosa Sra. y su también hermosa veinteañera hija al escuchar que el repostero salió de viaje.
—Sí, parece que una amiga se accidento —responde el dueño de la panadería.
Cuando ambas mujeres se retiran de la panadería la esposa del panadero le dice a su esposo.
—Con estas son 6 mujeres que ponen cara de que se les escapo el marido

   Conversación en una panadería en Paris.  

Capítulo 19 –  ONDA

En la fría noche, una furgoneta con un logo de una panadería en un costado se encuentra saliendo de la ciudad de Paris a una velocidad cercana al límite para avanzar rápidamente por la carretera sin sospechas pues en su interior lleva una carga que lo único relacionado con una panadería era unos croissants que habían comido esas tres personas antes de ser secuestrados.

A una distancia no muy lejana un hombre treintañero con poco cabello y barba descuidada sigue la furgoneta montado en una motocicleta.

Ese hombre es un hechicero que fue exiliado de Atlantia y que tiene como misión la protección de uno de los sujetos que fueron secuestrados, una jovencita llamada Kalishi.

—Demonios, si fallo no podré volver con mi familia.

Se decía a si mismo aquel hombre mientras  apretaba los dientes debido a la rabia que sentía por haber sido engañado con tanta facilidad.

Hace unas horas, Kalishi junto al quien también era su guardián Tristan, pero asignado por el Vaticano, y su amiga Martina habían entrado a una panadería y fueron prácticamente secuestrados frente a sus ojos sin que el hechicero treintañero se diera cuenta hasta que fue tarde.

Por fortuna se percató de la furgoneta que escapaba del lugar aprovechando un extraño apagón, sin embargo el treintañero hechicero también pensó que podría ser una trampa por lo que en vez de interceptar el vehículo, decidió seguirlo esperando que lo guíen a los cabecillas del secuestro.

La furgoneta toma dirección hacia un sector de una campiña en donde los verdes pastos iluminados por la luna se mezclan con arboleadas que están cubiertos por ligeras neblinas causadas por el frio de la noche; después de varios kilómetros se desvía en una de esas zonas arboleadas dejando el camino de viejo pavimento por uno hecho de tierra y barro.

El hechicero mantuvo su distancia con la luz de la moto apagada para evitar ser detectado, para su fortuna la luz de la luna era suficiente como para ver el camino que recorre a pesar de la tenue neblina que lo rodea, después de casi un kilómetro vio que la camioneta se detiene por lo que decide acercarse a pie para no ser detectado.

Atravesando el campo de árboles  el hombre se acerca a casi unos 100 metros de la estacionada furgoneta aprovechando la ligera neblina que flota sobre el bosque; se percata que hay una casa de madera y roca a un costado que esta pobremente iluminada, intenta ver si hay algún guardia en los puntos que normalmente pondrían pero aunque a simple vista no ve a nadie su experiencia le dice que el no verlo no significa que no haya por lo que se acerca manteniendo su cuerpo lo más cubierto posible.

—Por todos los espers, ¡pero que delgada es esta chica! ¿No habría problemas si le echamos una maldición? Por culpa de chicas así es que nos matamos con dietas.

—el burro hablando de orejas, tus pechos hacen ver planas al 90% de las mujeres del mundo.

Esa extraña conversación se escucha entre la silenciosa noche, el treintañero enfoca su vista y ve que el origen se encuentra en la furgoneta en donde varias figuras van cargando a los secuestrados, se puede identificar que todas son mujeres por el contorno de las figuras, en especial una cuyo busto era demasiado prominente.

El número de figuras que cuenta son tres mujeres y por su forma de hablar son espers, y en el mejor de los casos solo el de busto prominente tiene el título de hechicera pero no descarta la idea de que las tres sean hechiceras.

Aquel hombre de escaso cabello decide trazar un plan de acción para liberar a Kalishi cuando la conversación de las chicas se ve interrumpida por el repique de un teléfono a la cual la mujer de sugerente busto contesta.

—alo, ah sí llegamos bien... umm ya veo, recuerda que si esa niña sale lastimada nos meterás en un lio.

Esa extraña conversación puso en alerta al treintañero que a pesar de la distancia de alguna forma, quizás una mezcla de experiencia e instinto,  pudo sentir que la mirada de la mujer se dirigía hacia él.

Esa alerta le permitió por centésimas de segundo esquivar el ataque que vino desde su espalda con el objetivo de golpear su nuca.

Con movimientos al principio torpes pero que rápidamente se ajustaron al de un profesional acostumbrado a esa situación el hombre esquivo el golpe tomo distancia y coloco su guardia frente su atacante.

—Fiuu, ¿Cómo te diste cuenta de mi presencia? No hay muchos que se percatan cuando uso mis “pasos fantasmas”

Frente al treintañero se encontraba un hombre alto de casi dos metros, de unos 40 años y que su cabello se encuentra perfectamente peinado resaltando una franja de canas que lo hacían ver bastante elegante y su nombre es Abel.

—Realmente no quiero pelear así que si te entregas, te doy mi palabra que nada te pasara —dijo Abel.

Aunque las palabras de aquel hombre parecían verdaderas la realidad es que nada aseguraba que no saldría lastimado, sin mencionar que ellos habían secuestrados a la joven que era el boleto para volver a ver su familia.

—Lo siento, pero debo rescatar a esa chica así que no puedo perder el tiempo.

Fue la respuesta del aquel hombre de escaso cabello, quien acto seguido de su cuerpo empieza a manifestar hilos de luz de un carmesí obscuro que recolecta el mana del ambiente para catalizarlo en un hechizo pero algo inesperado ocurre.

Una extraña sensación empieza apoderarse de su cuerpo que se siente dolorosamente pesado, sus ojos le empiezan arder y los oídos zumbar.

—¿Qué me está pasando?— se pregunta aquel hombre, pero su respuesta la obtiene al ver la ligera sonrisa de aquel hombre canoso.

—Veo que el incienso ya está haciendo efecto —dice Abel—, no te preocupes no es letal pero no te dejara concentrarte para que manipules mana.

—¿¡incienso!? ¿¡Cuando yo lo respire…!? …espera.

Se preguntaba el hombre cuando se percata que lo que creía que era solo neblina en realidad era neblina mezclada con ese extraño humo que le está afectando, eso hiere su orgullo pues el no percatarse de esa trampa lo hace sentirse como un novato.

Pero no tiene tiempo para reprocharse más de lo necesario, pues aquel hombre llamado Abel se le acerca con claras intenciones de someterlo, por lo que si bien su cuerpo se siente dolorosamente pesado debe actuar para no ser capturado.

Nota que Abel ha recortado la distancia entre ellos suficiente para que el treintañero lance un patada al suelo que levanta un montón de tierra, ramas y hojas secas en dirección de Abel quien por reflejo intenta cubrir su rostro.

Quizás fue suerte, instinto o experiencia pero Abel luego de cubrirse de los escombros agacha su cabeza esquivando un manotazo que arranca de un tajo parte de la corteza de un árbol que se encontraba cerca de él.

Abel no tiene tiempo de sorprenderse pues otro manotazo en el mismo estilo va en dirección de su estómago esquivándolo por milímetros que dando solo rasgado su camisa.

—¿Cómo rayos lo está haciendo? Creí que había inutilizado tu habilidad de manipular el mana —dijo Abel mientras se quitaba la camisa rasgada, revelando un cuerpo balanceadamente tonificado.

—No es primer baile con la muerte, y por lo que veo el tuyo tampoco lo es; mi nombre es Lanis quiero que sepas el nombre del que te va asesinar.

—Así que Lanis, —responde Abel en tono burlón—, hay una hectárea llena de los cadáveres que me dijeron lo mismo.

Ambos hombres tenían experiencia en combates al filo de la navaja así que sin dejar aperturas visibles se empezaban a estudiar, La ventaja de Abel era obvia pues a pesar de extraños manotazos lanzados por Lanis era palpable que esté estaba sufriendo con efectos del incienso; sin embargo el que este aun pueda manipular algo de mana era algo que no estaba en los planes y que si no es tomado en cuenta le costaría la vida de Abel.

El primero en actuar es Abel que aprovechando su mejor estado físico se lanza contra Lanis acortando rápidamente el espacio entre ambos.

Lanis reacciona ante esto e intenta lanzar un manotazo pero su adolorido cuerpo no le permite la velocidad que requiere por lo que Abel bloquea con facilidad el golpe, para luego golpearle en el costado desprotegido.

A pesar del golpe Lanis intenta lanzar otro manotazo con su otro brazo el que Abel intenta bloquear sin embargo el intenso dolor en su rodilla le grita al cerebro de Abel que aquel manotazo era solo una finta.

Lanis aprovecha para intentar alejarse un par de metros pero el efecto del incienso en su cuerpo hace que ese movimiento sea torpe permitiendo que Abel se recupere y vuelva acortar la distancia.

Al estar ambos hombre en tan corta distancia desencadena en una serie de golpes y contragolpes mezclados con fintas dignas de una película de acción de artes marciales.

Golpes directos a la garganta, patadas a los genitales, codazos a la nuca entre otras técnicas prohibidas en los deportes de contacto iban y venían mostrando que esta era una pelea a muerte.

Apenas Lanis sacaba un poco de espacio lanzaba esos manotazos cargados con la suficiente mana catalizada como para romper huesos; Abel lo esquivaba o bloqueaba acorde a la situación aunque no importaba lo que hiciera era demasiados fuertes como para no salir sin daño alguno.

La pelea entre ambos hombres tuvo una pequeña pausa pues ambos intentaban casi al unísono recuperar el aliento

—Demonios este tipo más duro de lo que imaginaba —medita Abel—, tendré que usar esa tonta técnica.

—¿Cuánto más resistiré? Y este tipo apenas me deja respirar si esto sigue así seré capturado, tendré que dar el todo en este ataque— piensa Lanis.

Cuando Lanis intenta acomodar su cuerpo para concentrar su mente para superar el dolor que corroe su poder y maximizar su fuerza, es sorprendido por las palabras de Abel y su repentino cambio de postura a uno más relajado con muchas aberturas.

—Mi herramienta mágica es este pequeño incensario —dice Abel mostrando una cigarrera rectangular plateada que tiene figuras en relieve como sacada de la arquitectura barroca—, mezcla muy eficientemente el mana con lo quiero quemar y crea una gran cantidad de humo que puedo manipular.

Luego de esas palabras un fuerte viento empieza a soplar en el bosque empujando la neblina.

No, lo correcto es que la neblina mezclado con el incienso se está arremolinando alrededor de Abel y un sorprendido Lanis, quien intenta contener su aliento para no respirar el gas que se está concentrando.

—Maldición, este viento es muy fuerte; me está jalando contra los arboles—se dice Lanis—, debo hace algo antes de que…

—me gustaría que no te rías de esta técnica, mi sobrino de 5 años le gusta y resulta ser más efectiva de lo que crees.

Las palabras de Abel acompañaron al violento arremolinamiento de la densa neblina juntándose en sus manos que están colocadas en forma descaradamente familiar formando una bola increíblemente densa que brilla con un tono cobrizo por el calor que se genera por la compresión.

—¡¡ONDA GLACIAR!!

Grita Abel mientras libera un chorro de energía de sus manos con un poder lo suficientemente destructivo como para arrancar pequeños árboles desde la raiz.

—idiota es “kamehameha”

Fueron las últimas palabras de Lanis antes de recibir de lleno el impacto del chorro de energía que lo empuja por varios metros atravesando delgados arboles hasta que uno lo suficientemente fuerte detiene el cuerpo inconsciente del hechicero.

De la cigarrera plateada Abel saca un cigarro y lo enciende dándole cierto aire de elegancia de protagonista de las películas clásicas de los 50’s.

—je, mi sobrino también odia que le diga así al kamehameha.  

(nota del autor le pusieron “onda glaciar” en el doblaje latino la primera vez que el maestro Roshi hizo el kamehameha en dragón ball,)

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