El conquistador de los 5 anillos Capitulo 11
Hola de nuevo,
Continuamos con la historia de este Rey conauistador que quizas esta destinado a ser el nuevo Gengis kan, si no lo matan sus esposas primero.
bueno si no sabes de historia pues casi el 8% de la poblacion asiatica se puede ligar su ADN a Gengis kan, este hombre casi literamente mato a 40 millones de personas y se tiro a las mujeres para repoblar la zona.
esta vez no hay nuevo dibujo suculento :( pero bueno es que tampoco la trama del capitulo daba para ello.
advertencia tiene lenguaje soez
y que lo disfruten
aqui les dejo el pdf por si lo quieres leer offline
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♪ So
no one told you life was gonna be this way
Your job's a
joke, you're broke
Your love
life's D.O.A
It's like
you're always stuck in second gear
When it
hasn't been your day, your week, your month
Or even your
year, but
I'll be there
for you
(When the rain
starts to pour)
I'll be there
for you
(Like I've
been there before)
I'll be there
for you
('Cause
you're there for me too) ♪
Intro de ”Friends”
CAPITULO 11
LA CAIDA DE ZANK CHARLES -PARTE 02-
PLAY >
En la llanura donde residen la tribu Lica ahora bajo las
órdenes del Rey Cesar, La Bruja del ojo escarlata conversa con el ya depuesto
Alfa Zangrus mientras beben una copa de vino.
—Nuevamente mis más sinceras disculpas —dijo algo ebrio el
viejo alfa—; mi niña me hablo de ese ridículo plan y GarGel escucho y pues todo
se salió de control.
—Ya me lo has dicho más de mil veces, lo que está hecho, está
hecho —respondió Esther con un tono algo amargo—; pero gracias a ello puedo
sacarme de encima a ese hombre.
—jajaja, eres mala mintiendo, con razón aquel hombre siempre
te atrapa en sus garras.
—¿De qué hablas? Ningún hombre puede dominarme —objeta la
hermosa bruja.
—Vamos, te conozco desde que soy un cachorro —responde el
Viejo lica—, siempre tenías un aire de superioridad sin importar cual fuera tu
pareja; desde el simple soldado o un Rey le dejabas claro que solo compartían
la cama pero que tú estabas por encima de ellos.
—Y sigue siendo así, bueno está bien que con la edad me he
ablandado con Cesar, pero mantengo mi posición dominante —replica Esther.
—claro, y estas bebiendo vino conmigo para apaciguar tu rabia
de que ese hombre se desposara con mi hija.
La respuesta del viejo Lica hizo que Esther doblara la copa metálica
como si estuviese hecho de papel, lo que asusto a Zangrus por sentir que había
despertado a la bestia interna de la bruja.
—Vamos Cálmate, no lo decía para enfurecerte; es que te
comportas como una chiquilla cuando estas con él y eso es raro de alguien con
tanta magnificencia, no lo ves como un simple amante que desecharas cuando te
aburras, incluso estoy seguro de que no puedes dormir es porque ese tipo no
está en tu cama.
Las palabras de Zangrus, quien reemplazo la copa de vino de
Esther, parecieron calar en el pensamiento de la bruja que aunque su rostro aun
muestra algo de molestia ya no está en la escala de querer descargar su furia
en cualquiera que se le atraviese.
La bruja del ojo escarlata cierra los ojos y se hunde por un
instante en sus pensamientos, tratando de clarificar sus sentimientos para
poder dar una respuesta, no solo al viejo alfa Zangrus sino también a ella
misma; cuando va a decir unas palabras para tratar de encadenar sus ideas es
interrumpida por el sonido de unos toques a la puerta.
Un Lica le entrega un papel al antiguo alfa indicando que es
un mensaje de su hija Minervis, Zangrus lee el mensaje y se rasca la melena
para poder entender el significado de dicho mensaje; el extraño comportamiento
de Zangrus hace que Esther le pregunte que sucede.
—Minervis mando una nota diciendo que se toparon con unos
problemas y que se retrasaran.
—¿Unos problemas? Conociendo a ese idiota seguro es un lio
gordo, porque para eso si es bueno meterse en líos para que yo vaya tras él
para salvarle el trasero…
Dice Esther con un tono fuerte aunque con un semblante feliz
de tener que ir a salvar a su “príncipe”, sin embargo la risa contenida de
Zangrus interrumpe su monologo.
— ¿de qué te ríes, Zangrus?
—Es que la nota Cesar te manda a decir que no te pongas brava
y que te manda besos de buenas noches.
—¡¡E-Ese idiota!!
Mientras eso ocurría en el poblado de los licas; en la ciudad
de Zank Charles, tanto Minervis como Cesar comparten una habitación dentro del
cuartel que les fue dada por Sen para que descansaran y especialmente por su
seguridad pues estuvieron involucrados en evitar que Sen y Konai fueran
asesinados hace unas horas.
La habitación es pequeña con lo esencial para que alguien
duerma allí por unos pocos días.
—¿Qué estas planeando con quedarnos aquí y meter las narices
en ese asunto interno de la ciudad? —pregunta Minervis mientras se desviste
usando su capa para cubrirse.
—Nada del otro mundo, solo tengo la sensación de que
independientemente de lo que haga este asunto me arrastrara.
—básicamente eres tan egocéntrico que crees que toda
conspiración te involucra —responde Minervis
—Realmente no eres quien para decir esto, verdad esposa mía
—Dijo burlonamente Cesar.
La joven lica refunfuña pues por su intento de conspiración
rebuscada en donde hizo que Cesar tuviese un duelo con su prometido GarGel, en
donde si ganaba su difunto prometido podría negociar con el reino de Impsa pero
si ganaba Cesar se libraba del abusivo alfa y aunque quedaría subordinada a ese
hombre era mejor que ser la esposa de aquel abusivo lica, sin embargo nunca
pensó que este la tomaría como su segunda reina.
—Que haya conspirado sobre ti no significa que todos lo hag…
¡¿pero qué demonios haces!?
—¿No es obvio? Voy acostarme a dormir un rato.
La repentina pregunta de Minervis era debía a que Cesar se
había desnudado y estaba acomodando el lado de la cama en donde se acostaría.
—¡¿estás loco!? —dice avergonzada Minervis quien planeaba
usar su capa como una especie de pijama.
—oh tienes razón, esta cama puede haber insectos raros será
mejor que me deje los calzoncillos puestos —comenta Cesar como si no pasara nada
del otro mundo.
—Accedí a dormir en la misma cama pero por favor ten la
decencia de ponerte algo más de ropa—reclama Minervis.
—Acostúmbrate a verme en pelotas, después de todo, ♪este cuerpito te va a dar ricura♪ —dice Cesar mientras mueve sus
caderas sugerentemente.
En la habitación de Sen y Konai, ambos luego de hacerse cargo
de los cadáveres de los asesinos que fueron enviados también se preparan para
descansar un rato.
Ambos pasaron mucho tiempo en campo de batallas y saben que
se debe recuperar la mayor cantidad de energía posible para que tus brazos y
piernas no flaqueen.
—¿Realmente estamos seguros aquí? —se pregunta Sen mientras
oculta una daga cerca de la cama.
—Lo más seguro es que ya hayan oficiales que estén del lado
del Vis conde —responde Konai quien a su vez está colocando una cuerda delgada
en la ventana—, la pregunta es cuando les convendrá atacar.
El hilo que estaba atando Konai se conecta a un mecanismo que
libera un trozo pesado de madera en caso de que haya intrusos, un mecanismo
sencillo pero que en su época de mercenaria le salvo el pellejo en más de una
ocasión.
Cuando la atlética y hermosa Konai se dispone a colocarse una
ropa más ligera se da cuenta que el rostro de su esposo tiene un brillo que no
le había visto desde que llegaron a la ciudad por órdenes del Rey.
Era el brillo de un hombre curtido en batalla que se
emocionaba al verse envuelto en una lucha por su vida, era el mismo brillo que
ella estaba irradiando mientras oculta una espada en una esquina.
—También lo creo, pero cuando lo hagan me asegurare que se
arrepientan de siquiera haber tenido la idea de ponerse en nuestra contra
—comenta Sen quien también se cambia a una ropa más ligera.
—Lo que si me preocupa es eso de las paralizaciones, durante
la pelea pude sentir esa sensación que me decías; —dice Konai—era como si
hubiese estado dormida con los ojos abiertos y me hubiese despertado
abruptamente a tal punto que mi cuerpo me grito que algo anda mal.
—Ese es el motivo por el que mantengo cerca a esa pareja, ese
hombre no parece afectarle y además mi instinto me dice que también está
tramando algo —responde Sen.
—Pienso igual, mañana mientras van a donde el Vis Conde
tratare de sacarle información a la Lica.
Con el alba de un nuevo día en las entrañas del cuartel
inician sus rutinarios movimientos como el cambio de guardia nocturno junto a
los reportes de cualquier novedad surgida durante la noche, algunos soldados
que tienen el turno de la cocina buscan la madera para los hornos mientras que
otros se alistan a buscar los alimentos guardados en los almacenes.
Sen como comandante y Konai como su lugarteniente tienen que
revisar muchos reportes y realizar ajustes acordes a los imprevistos que
suceden incluso en tiempos de calma; y aunque el anterior día sufrieron un
atentado decidieron manejarlo de bajo perfil y reportando las muertes como
“ladrones que no sabían con quienes se metían”.
Llegando a la mitad de la mañana Sen y Cesar enfilan sus
pasos hacia la mansión del regente, Sen llevaba su acostumbrado uniforme aunque
tenía un pequeño cambio pues llevaba dentro de sus ropas varias dagas
escondidas que podían pasar el acostumbrado desarme antes de cualquier reunión
con el vis Conde. Cesar llevaba un uniforme de soldado que le prestaron pero
debido a que era más alto que cualquiera de los hombres del cuartel este le
quedaban algo pequeñas y se veía ligeramente gracioso.
Konai se quedó en el cuartel solucionando un problema con los
suministros de papas pues había menos de lo que se había inventariado por lo
que tenían que reponer las cantidades además de buscar el motivo de la
discrepancia; Minervis se quedó también acompañando a la lugarteniente aunque
manteniendo un bajo perfil pues los licas no son bien recibidos a pesar de
estar acompañando de Konai.
Ya dentro de la mansión El ingeniero y el comandante se
encuentran esperando la aprobación de la reunión con el regente, pues a
diferencia del día anterior esta era una reunión no programada, mientras matan
el tiempo ambos hombres conversan.
—Así que la metiste a tu cama a los 12 años, de donde vengo
te hubiese caído la guardia. —dice Cesar.
—Ey, si lo dices así lo haces sonar como me la hubiese follado,
ella solo se metió a mi cuarto pero no la toque, no soy de esa clase de tipos
—responde Sen—y no hables tú que te andas follando a la lica.
—jejeje, mi padre siempre decía donde hay pelo hay alegría, y
no puedes negar que Minervis tiene buenas curvas y no digas que no, que te
pille viéndole el trasero y tratando mirar su peludito de amor.
—No levantes calumnias, que te oye Konai y me corta los
huevos, tu enfermo amante de los traseros con pelo.
—pues debes practicar el disimular si quieres conservar las
pelotas, se te fueron los ojos con el busto de la sirvienta; tu pervertido
mirón.
—y tu celoso porque prácticamente me los puso en la cara, es
que ok, Minervis tiene buen trasero pero de pecho bastante normalito.
Realmente la forma de conversar de estos dos hombres parecían
que de alguna manera habían congeniado en cierto nivel que iba más allá de
alguien que apenas se habían conocido el día anterior; y era algo raro para ese
par pues no eran muy abiertos y les costaba encontrar gente de confianza fuera
de sus amantes.
La conversación de Sen y Cesar fue interrumpida por una
sirvienta algo rellenita de caderas pero de un voluptuoso busto para indicarle
que el Vis Conde los vera.
Cuando la sirvienta se retira Cesar le pica con el codo de
Sen indicando como la sirvienta le está contoneando el trasero y susurrándole
“esta gordita quiere que le des” a lo que el sonrojado comandante responde “no
me tientes demonio”.
Como dicta el protocolo Sen y Cesar fueron escoltados por un
guardia hasta el jardín posterior de la mansión en donde se encontraba el
regente, aunque era un jardín algo pequeño era bastante hermoso en que el
centro se encontraba 4 columnas que sostenían un techo abovedado preciosamente adornado
con flores colgantes.
Sentados alrededor de una mesa central hecha de mármol que
contiene varias frutas y bebidas se encuentra el Cis conde junto a otro hombre.
—Que sorpresa Sen, no esperaba verte el día de hoy —pregunta
con tono despreocupado el Vis Conde Rem—, pero si no te acompaña tu querida
esposa tal vez sea un motivo algo personal.
—En realidad Vis Conde, el motivo de que no este Konai
presente se deba a la misma razón que me hizo pedir esta reunión —responde con
un tono formal Sen.
—Pues habla que me estas intrigando.
A pesar de las palabras del Vis Conde invitándole hablar, Sen
dirige su mirada al hombre que acompaña a Rem; era un hombre de piel obscura
bastante robusto y de un cabello ensortijado en donde el color negro de su
juventud se mezcla con el de las canas de los años vividos.
—Querido Vis Conde, creo que el comandante prefiere hablar en
privado —dijo aquel hombre con un tono de soberbia mientras lleva una copa de
oro a su boca.
—Tonterías, Terio eres el representante de los terratenientes
de la ciudad así que tarde o temprano te enterarías de lo que se hablaría aquí
—replica el Vis Conde Rem
Si el Vis Conde Rem representa el poder de la realeza en la
ciudad y Sen el poder militar, Terio Gonmer representaba el poder económico;
antes de la llegada de Sen, el anterior comandante junto a Rem y Terio habían
formado un triunvirato de poder que esquilmaba las finanzas de la ciudad por lo
que si a Rem no le agradaba que Sen hubiese tomado el control en la recolección
de impuestos y de buena parte de los gastos de la Ciudad, Terio tampoco se
quedaba atrás en el disgusto pues no solo ya no podía evadir impuestos sino que
muchos de sus negocios obscuros fueron desmantelados.
—Entiendo, pues el motivo que pedí esta reunión fue que el
día de ayer junto a mi esposa sufrimos un atentado.
El semblante despreocupado del Vis Conde mostro algo de
sorpresa, Terio también mostro interés ante la noticia dejando su copa de oro
en la mesa para fijarse en la humanidad de Sen.
—¿un atentado? ¿Cómo fue eso? —Pregunta Rem—, ¿estás seguro
de que no fue otra cosa?
—Opino igual que el Vis Conde, el historial de usted y su
esposa metiéndose en peleas de bar que terminan con muertos es muy larga un
atentado es algo muy serio y para ser sincero no creo que haya alguien en la
ciudad que quiera hacerlo —agrega Terio.
—Si bien es cierto que he tenido muchas peleas de taberna,
estos hombres eran profesionales y mantenían una gran lealtad a su líder pues
cuando capture a uno vivo de inmediato se suicidó.
—Que inaudito, justo cuando se te transfiere a la frontera
Barena y van a intentar asesinarte, que suerte la tuya Sen —dice incrédulo Rem.
—Así que su transferencia es la frontera Barena comandante Sen, —intriga
Terio—, ¿no es mucha coincidencia ese “atentado” con su transferencia?
—¿Qué insinúa sr. Terio? Que me invente un atentado para
tener motivos para no irme.
—Yo solo recalco los tiempos tan cercanos de ambos hechos.
Las palabras de Terio son como dardos envenenados que se
mezclaban con la burla e incredulidad de las palabras de Rem creando un coctel
de sentimientos negativos que corroían la paciencia de Sen que sentía como
estos hombres parecían jugar con el hecho de que atentaron contra su vida.
—Comandante, digamos que el atentado fue real ¿Quién cree que
podría ser el culpable? Claro aparte del Vis Conde y mi persona que estoy
seguro que en su mente nos puso de primeros en esa lista, aunque no tengamos
motivos tras su transferencia. —continua Terio con sus palabras envenenadas.
Cuando iba a responder un molesto Sen, irrumpe Cesar quien
hasta ese momento permanecía observando la interacción de estos tres hombres.
—¡Ya sé! Podría ser el Rey Conquistador el que está detrás
del atentado.
Las palabras de Cesar rompen el esquema de pensamiento y la
dinámica de aquellos hombres que ven el nombre de una persona que si bien no
estaba en el papel bien que podría ser el culpable del atentado.
—Jum, es una posibilidad pero ¿cuál sería su motivo? —Se
pregunta el vis Conde—, si bien eventualmente nos enfrentaremos a ese bandido
no le veo la razón de un asesinato selectivo.
—Respeto tu lealtad a tu comandante, pero estamos hablando de
asuntos serios que un soldado no entendería.
Las palabras de Terio hacia Cesar no ocultaban la intención
de estar molesto por que interrumpió el menosprecio al atentado; sin embargo
Cesar le importa poco y continua sus palabras ante un Sen que aún permanecía
algo sorprendido ante la forma en que el ingeniero tomaba el control de la
conversación.
—Señor, Claro que sé que es un asunto serio el que usted coma
en vajilla de oro y yo de barro no me hace tonto —responde venenosamente Cesar
a Terio.
—¡Que insolente! Pero si eres tan inteligente entonces habla
—dice con rabia Terio—, y si es una idiotez no me importa que seas un soldado recibirás
tu castigo.
—Es simple, El Rey Conquistador ya tomó el control de los
Lunas Plateadas asesinando al prometido en un duelo para luego desposarse con
la princesa, así que lo lógico es tomar el control de la ciudad más cercana.
Si ya la irrupción del nombre del rey conquistador había
cambiado la dinámica, la noticia de que había tomado control de una tribu de
Licas tan fuertes y tradicionales como los Lunas Plateadas era más que
sorprendente.
—¿Dónde escuchaste eso? —pregunto el Vis Conde.
—En la ciudad ya se rumoreaba pero ayer conocí a un hombre
que aprovecho para robarse a una lica y me lo confirmó, supongo que mi reporte
quedo sepultado por la situación del atentado.
Esas últimas palabras iban dirigidas a Sen quien se
encontraba sorprendido por esa información, que lo hizo pensar en la
posibilidad de que aquel bandido este detrás del atentado.
—Realmente es preocupante que ese bandido tenga bajo su
control a esos licas, quizás tiene mucho más sentido el atentado con esa
información, debemos confirmar y reportar esta noticia al rey lo más pronto
posible —comenta Terio mientras toma su copa de oro nuevamente.
—Muy preocupante, quizás debería cuidarse las espaldas Sr. Terio
tal vez el próximo en la lista sea usted y tal vez no tenga guardaespaldas tan
hábiles como el comandante Sen.
Las palabras de Cesar iban acompañadas con una mirada
maliciosa al hombre moreno que a su vez le responde con una mirada retadora,
como si ambos se dijeran que “te estas
metiendo con el hombre equivocado”.
—Antes que nada debemos verificar si realmente ese bandido
desea tomar el control de la ciudad pero mientras tanto Sen retrasare tu
transferencia, estoy seguro que nadie quiere que la ciudad caiga por que había
un comandante nuevo.
Esas fueron las palabras del Vis Conde Rem con que la reunión
se vio finalizada, por lo que Sen y Cesar se alejaron rápidamente de la
mansión.
Después de varias calles y verificar de que no lo vienen
siguiendo, aquellos hombres hablan de la situación.
—¿Es cierto lo que dijiste que el bandido “Rey Conquistador”
tomo el control de una tribu lica?
—¿Cómo crees que tengo
a Minervis a mi lado?
—Entonces es una posibilidad que él esté detrás del atentado,
quizás se asoció con...
Sen pone una expresión pensativa que es acompañada con su
cuerpo que muestra lo inmerso que está en analizar la situación, pero es
interrumpido por la carcajada de Cesar que no puede evitar imaginar la línea de
pensamiento de su compañero.
—Oye de que te ríes, tal vez no seas de aquí pero la
situación es seria.
Era obvio de que Sen pensara en la posibilidad real de que
fuera el Rey conquistador quien estuviese detrás de todo, pero lo que no sabía
aquel hombre que Cesar era el Rey Conquistador y que ni de lejos había planeado
algún atentado contra Sen.
El motivo del ingeniero de ponerse de excusa perfecta al
principio fue más un impulso que algo planeado pues veía como Terio y el Vis
Conde acorralaban a Sen en una situación en donde banalizaban su posible
muerte.
—Perdón es que realmente estas creyendo que el Rey
Conquistador está detrás del atentado.
—¿¡pero tú mismo lo dijiste!? —reclama Sen.
—sé lo que dije, pero lo dije porque ese Terio esta hasta al
cuello en el atentado y quería patearlo de alguna manera.
—Ya veo, Tú también lo notaste; al principio pensé que era Rem
pero el tono y gestos de Terio no eran normales.
—Sí, esa actitud tan venenosa era como preparando el terreno
para que tu muerte fuese algo inevitable que te buscaste, el tal Rem aunque no
le agradas se sorprendió de forma natural
—Aun así, no hallo el motivo real para el atentado antes de
mi partida —piensa Sen mientras se rasca la cabeza—; este asunto del atentado,
las paralizaciones raras y ahora lo del Rey conquistador me está llenando las
manos.
Cesar palmea la espalda del preocupado comandante y lo
alienta diciéndole.
—Sobre el Rey no te preocupes, no creo que este interesado en
tomar el control de la ciudad.
—Igual debo confirmarlo, no quiero despertar un día y tenerlo
frente a mí por sorpresa.
Esas palabras de Sen hicieron que apenas Cesar pudiera
contener la risa, lo que hizo de nuevo que Sen le reclamara por la risa en un
momento de seriedad.
El reclamo de Sen sobre Cesar termino en el momento que una
señora algo mayor pasara por su costado y saludara gentilmente al comandante y
a Cesar.
—Jo, esa señora esta algo vieja pero ¿le viste ese jugoso
trasero? —dice Cesar admirando el bamboleo de las nalgas de la señora que se
alejaba.
—je, ¿verlo? Antes de oficializar mi matrimonio me lo goce
—responde orgulloso Sen.
—ya veo, así que lo tuyo son jovencitas y viejitas ¿sabes que
estas enfermo?
—Oh cállate tu violador de animales, solo estás celoso de que
me lo haya gozado y que la sirvienta ni te vio.
Ambos hombres volvieron a su conversación sin sentido de
tonterías que de alguna forma les era tan natural como respirar.

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