Hechizera X Familiar Capitulo 18
Hola
la semana pasada me habia tomado un descanso, pero esta casi no sale porque tengo una fiebre alta, pero aproveche una mejoria para escribirlo
espero que lo disfruten.
la semana pasada me habia tomado un descanso, pero esta casi no sale porque tengo una fiebre alta, pero aproveche una mejoria para escribirlo
espero que lo disfruten.
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Nuestras ventas han aumentado un montón –dice el
viejo panadero Mientras saca las cuentas.
-
Últimamente viene muchas jovencitas y señoras
por los postres dietéticos –responde su esposa.
-
Ese repostero tiene muy buena mano con los
dulces, aunque me preocupa porque parece que siempre tiene a una jovencita a su
alrededor.
Conversación en una pequeña panadería de París.
Capítulo 18 – PANADERIA
En una fría noche Parisina, en un
apartamento la desternillante risa de una jovencita resuena en casi todo el
piso del complejo habitacional.
Era una chica muy hermosa de
cabello largo ligeramente rosado que está suelto y cae con suavidad sobre sus
hombros, su piel es ligeramente blanca pero contrastada por unas hermosas pecas
que cubren sus hombros y parte de su rostro.
A sus 18 años es lo suficientemente
bella que hace que a pesar de que está usando una dormilona de anciana exude un
extraño aura sensual mientras ve televisión y come un yogurt de frutas.
- - Gya Gya Gya ¡es tan gracioso!
Solo su belleza que roza entre lo
angelical o demoniaco se rompe cuando deja salir su risa que es muy ruidosa y
poco encantadora.
- - Vamos Kalishi, te dijeron que controles tú carcajadas, los vecinos se van a volver a quejar.
El que hablo era un joven de unos
26 años de piel blanca y cuerpo que solo revelaba lo fornido que era cuando se
quitaba la franela, su rostro era cuadrado pero suave que lo hacía lucir como
aquel chico guapo que era feo de adolecente pero que los veintes le puso el
picante que salpica a los ojos a las chicas que lo rechazaron en aquella época.
- - Pues que se quejen con los que hacen estos programas tan graciosos, Tristan.
Ambos comparten un apartamento
por un motivo en particular.
Kalishi es una hechicera que
huyendo de un forzado compromiso matrimonial, se unió a las Fuerzas Especiales
de Defensa de Atlantia, aunque termino siendo oficinista en la embajada secreta
de dicho continente oculto en mitos y cuentos de niños; Tristan es un guardián
asignado por el Vaticano para protegerla, algo anormal pero comprensible pues
con quien forzaban a casar a la joven era alguien que se mueve en las altas
esferas de poder de Atlantia.
- - Oh, ¿vas a salir con Martina? –comenta Kalishi mientras engulle un buen trozo de yogurt
- - Solo vamos a tomar un café aquí en la esquina –contesta Tristan mientras se acicala frente a un espejo.
- - Un café… ¿y para eso necesario que lleves condones? –responde Kalishi con una mirada picara.
El joven Tristan le responde con
una sonrisa con mucha picardía, confirmando que aspiraba que esa cita escalara
a otros niveles de intimidad.
La joven Kalishi le comento que
si eso pasaba no le diera detalles pues Martina es su compañera de trabajo y
después no podría verla sin imaginársela sin gestos vergonzantes.
El rítmico silbido de Tristan que
ultima su look es interrumpido por el choque del metal de la cuchara con el
vidrio del envase de Yogurt, seguido por el chirrido de la cuchara raspando las
paredes tratando de exprimir al máximo el contenido del envase.
Tristan gira su cabeza para
mostrar su enojo a la ruidosa joven pero se topa como la belleza angelical de
Kalishi se desmorona como un castillo de naipes en un huracán y da paso a una
belleza morbosa que emociona de forma primitiva a los hombres al verla metiendo
su larga lengua dentro el envase de vidrio para chupar las trazas de yogurt que
aún quedan, dejando los alrededores de su boca lleno de una sustancia blanca y
pegajosa que la joven relame con su larga lengua mostrando un gran placer al
hacerlo.
- - Ummm Si, que rico estaba este Yogurt casero –dice con mucha alegría la joven Kalishi
El chico trata de disimular que
el acto sin modales de relamer el envase le había excitado y se queja con
Kalishi que debe cuidar sus modales y más siendo una chica, a lo que la joven
responde que Tristan no puede hablar porque cuando se pone a beber cerveza le
gusta andar en calzones por el apartamento ignorando que lo comparte con una
chica.
Kalishi se levanta del sillón y
camina a la cocina, unos minutos después se escucha un fuerte traqueteo
originado desde la nevera que termina con una Kalishi que sale rauda a su
habitación y con una impresionante velocidad sale vestida y arreglada para
salir.
- - Voy a salir a comprar más yogurt, van a pasar un maratón de mi programa favorito y necesito yogurt para cuando le proponga matrimonio Chandler a Mónica –dice Kalishi mientras revisa su bolso
- - Ese es un programa bastante viejo pero es bueno –comenta Tristan mientras se echa colonia —, espérame y te acompaño.
Ambos salen del edificio y
caminan por las aceras parisinas conversando sobre asuntos triviales como el
clima y donde se prepara el mejor café; en una esquina se topan con Martina que
revisaba su teléfono celular.
Era una chica de piel morena y
cabello rizado de 22 años; es algo baja de unos 1,55m de caderas anchas y su
rostro es redondeado, su rostro se llena con una hermosa sonrisa que es
contorneado por unos labios carnosos y apetecibles cuando ve a Tristan
acercarse, ella también es una hechicera y es compañera de trabajo de Kalishi
en la embajada.
Se saludan con un beso y después
de una conversación deciden acompañar a Kalishi en sus compras para después
iniciar con más calma su cita, pues las calles de la ciudad de la luz oculta
muchas sombras peligrosas para una jovencita, incluso si es una hechicera.
Y en aquellas sombras que
mencionaron se encuentra un hombre que se acerca al final de sus treintas
siguiéndolos desde la distancia para que no noten su presencia.
Él también es un hechicero de
Atlantia, pero a diferencia de Kalishi y Martina, su presencia en el mundo sin
magia que conocemos es el exilio causado por una purga interna cuyo origen se
pierde en la última guerra civil de Atlantia.
La llama del encendedor ilumina
su rostro revelando su rostro cubierto por una barba descuidada de varias
semanas que contrastan con su escaso cabello.
- - Es un fastidio Tener que hacer de niñero de esa chica –dice el hombre mientras expulsa una bocanada de humo de cigarro- pero todo para volver a ver a mi hijo.
El hombre se para en un quiosco y
compra una bebida y una revista para disimular cuando ve que el trio entra en
una pequeña pastelería, por la ventana nota que Kalishi junto a sus compañeros
toman una mesita donde se disponen a tomar un café.
Su forma de seguir a Kalishi y
compañía muestra lo hábil que es, pues incluso el espía más experimentado le
costaría notar el seguimiento de este hombre.
La única vez que casi revela su
seguimiento ocurrió hace como un mes y medio cuando la joven Kalishi salió a
las afueras de la ciudad para verificar una despertada y un extraño incidente
lo obligo a salir de las sombras para
protegerla.
Para su fortuna nadie lo vio y
aunque le informo al que lo contrató, no supo más de ello.
El pasar de los minutos alcanza
las horas y aunque aún puede ver las figuras de aquel trio disfrutando de
dulces y café algo empieza a zumbar en su cabeza.
Aquel hombre mira su reloj y al
notar la hora, un mal presentimiento comienza a recorrer su columna vertebral.
- - Mierda, esto no puede ser verdad.
Su seguimiento a la joven le
había permitido saber las costumbres de Kalishi y una de ellas era que a esa
hora, no importara que, ella no se perdería los capítulos de la retransmisión
de su serie favorita.
El treintañero decide entrar a la
panadería para verificar que todo se encuentra bien, que quizás hay una
televisión adentro y que está en el canal por donde pasan la serie.
Cuando entra en la panadería nota
algo que solo un hechicero notaria y que confirma su mal presentimiento.
Las figuras de Kalishi y compañía
eran en realidad unos clones hechos por unos limos.
Un frio recorrió por todo su
cuerpo y disimuladamente trata de ubicar al hechicero que está controlando a
los clones; para cuando nota que es una joven mesera que entra a la cocina, las
luces se apagan dejando en penumbras a la panadería.
No era solo la panadería lo que
quedo en penumbras, también fue la calle entera la que quedo sin energía
eléctrica haciendo que la gente tuviera un sobresalto por la anormal situación.
El hombre pensó en meterse en la
cocina, pero el chillido de neumáticos seguidos por pitidos de cornetas de
autos le hace volver la mirada hacia la calle.
Las luces de los autos iluminan a
una furgoneta con el logo de la panadería que huye con mucha rapidez y sin las
luces encendidas en la obscura calle.
- - con que así quieren jugar, se metieron con el hombre equivocado
Diciéndose a sí mismo como
palabras motivante, el treintañero sale de la panadería en persecución de la
sospechosa furgoneta.

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