Hechizera X Familiar Capitulo 08

Hola

Publicando un domingo por varios motivos, (trabajo, el fin del año escolar de mi hijo y la inscripción para el otro año escolar) pero por lo menos lo publico



espero que lo disfruten.


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-          A menos que sea por motivos de supervivencia, No puedes usar magia sin autorización.
-          Los sapiens usan la palabra “bruja” de forma común, pocos saben que se usaba de forma despectiva  hacia a los espers o hechiceros.
-          No salgas sin informar a donde te diriges, el mundo de los sapiens oculta muchos peligros.     
Parte del instructivo para los Espers que visitan a Gaia por primera vez.  


Capítulo 08 – SOMBRAS

Había sido un día muy largo y parecía que aún no terminaba a pesar de que el ruido de los estudiantes en los pasillos de la academia se iba apagando a medida que anochecía.

En la enfermería de la academia se encontraba 2 hermosas jovencitas, una preciosa veinteañera, las tres rodeando a un hombre maduro que esta acostado en una cama, aunque suena a material de una interesante película para adultos y chicos precoces con internet la realidad es otra.

Hace unos días el viejo conocido como Cesar recibió una herida grave en su abdomen por una descontrolada hechicera y las jovencitas Susana y Cereza lo protegieron de recibir el ataque que le quitara la vida, quedando lastimadas en el proceso.

Susana que era la Familiar de Cesar por un inesperado  error o giro del destino, se rompió sus costillas junto a unas ligeras laceraciones en sus brazos.

Cereza que sin quererlo hizo lasos de amistad con el cuarentón uno de sus brazos se rompió junto a una sus piernas.

Ambas se encontraban recuperándose en la enfermería, ya que aunque forman parte de la humanidad que puede usar magia de forma natural pero al contrario de lo que se cree la magia, no puede hacer todo y menos soldar huesos en segundos.

La jovencita veinteañera conocida como Yayita llego a la academia cuando llamaba a Cesar le contesto Susana que al no saber mentir le dijo que el viejo se encontraba herido.

Yayita pertenece a la iglesia católica romana, contrariando a sus padres que son protestantes, y forma parte del grupo de asesinos que trabajan en las sombras de esta organización que lleva más de 2000 años en guerra contra los hechiceros o espers por motivos que van más allá de la religión, aunque llevan cerca de 300 años en armisticio por lo que la actual interconectada humanidad actual solo considera esta lucha como parte de una obscura historia de la humanidad y de idiotez religiosa, además muy alejada de la realidad.

Hasta hace un rato lo acompañaba el secretario de la directora de la academia, el sr. Birlis y Abel que acompañaba a Yayita y que también pertenece a la misma organización que esta; se retiraron para reunirse con la Directora como parte de un acuerdo a que llegaron para evitar repercusiones por el ataque que sufrió el viejo.

Así quedaron las tres chicas a solas con el cuarentón que aún no despertaba pero que había superado el peligro que conllevaba la herida.
  • -          Así que ustedes salvaron al viejo

Pregunta Yayita quien a contrapelo de lo que le dijo la enfermera mientras le cambiaba el vendaje al viejo, estaba empujando una cama para colocarla pegada a la de este.
  • -   Eh si, aunque siento que es mi culpa que Cesar este así, - responde Susi con algo de arrepentimiento en su rostro
  • -      Conociéndolo igual se habría lastimado –responde Yayita– es uno de esos tipos que por una falda se mete en líos
  • -         A sí que le gusta estar rodeado de jovencitas, un viejo verde de manual –comenta una irritada Cereza
  • -     Jaja algo así, igual le doy gracias porque lo protegieran, a veces los caballeros de armadura brillante necesitan que los salven las princesas.

Después de decir esas palabras Yayita se quita los tacones y se acuesta en la cama que había rodado hasta juntarla con la cama en la que esta acostado Cesar haciendo una especie de cama matrimonial.
  • -      Así está mejor, me prometí que en esta cita iba dormir junto al viejo y pues no es lo que esperaba pero es un comienzo.
  • -          ¡¡T-tú, zorra aprovechada!! ¿¡No ves que está herido!? ¡No le acaricies el pecho!
  • -       Vaya, y tú celosa porque no se te ocurrió primero, ya veo así que tú eres la competencia por estos lares.

Y así la discusión entre estas dos chicas amantes de las canas empezó nuevamente.

Susana se encontraba de espectador incomodo en la pelea verbal entre las dos chicas, la sensación de que si las seguía  escuchando podría contagiarse de algún fetiche raro pues la discusión evoluciono de discutir sobre la relación que tenían con el cuarentón de Cesar a que era lo mejor de los hombres maduros.

Mientras trata distraer su mente la jovencita Susi observa una figura asomarse por la puerta de la enfermería, al reconocerlo se alegró muchísimo era su novio… perdón, su amigo Rafaelo quien le hacía señas para que saliera al pasillo; normalmente Susana le diría que pasara pero al surgir en la discusión de Yayita y Cereza las palabras “camino a la felicidad con canas” literalmente la corrieron del lugar.

En las entrañas de la Academia “Raá Arlime” llamada así por el líder esper que murió defendiendo el castillo durante los inicios de la guerra milenaria, existe una serie de habitaciones cerradas a los estudiantes.

Esas habitaciones claramente fueron creadas como celdas para los prisioneros de turno, ya sean simple humanos sin poder o espers criminales, y en una de estas celdas se encuentra la jovencita Sahara quien había atacado a Cesar durante su descontrol.

La celda se había acondicionado para estar aislado de la mayor cantidad de mana y así evitar cualquier hechizo, además de ello había cadenas para mantener limitado los movimientos del prisionero, en la celda en que se encontraba Sahara se reacondiciono para que hubiese una cama en el centro para que esta se recuperara de las heridas.

La jovencita de 12 años había recuperado la conciencia y después de que se le suministrara alimentos y se limpiara el cuerpo  se procedió a un interrogatorio en donde estaba presente la directora de la academia Minerva Santarose, también lo acompañaba Abel que estaba interesado en resolver la situación del ataque a Cesar.
  • -         Recuerda que oficialmente no estás aquí así que no tienes jurisdicción  para intervenir, sr. Rami
  • -          Hemos conspirado junto muchas cosas así que Llámame Abel, Minervita
  • -          Sht, tan insolente como siempre

Sahara se encuentra nerviosa ante la situación que se encuentra, aunque esta recostada en la cama se encuentra encadenada a esta, la directora Minerva le pide que se calme y que hable con sinceridad pues estas medidas de seguridad son para protección de todos incluso de la jovencita.
  • -          ¿El señor se encuentra bien?
  • -      No te preocupes por él – responde la directora minerva-, se encuentra fuera de peligro pero necesitas explicar lo que paso.
  • -          Yo lo siento… Estaba contenta por haber hablado con mis padres… y al siguiente veía al señor tirado en un charco de sangre…

Abel y Minerva ven sollozar a la jovencita pero su experiencia les hace mantener la dureza en sus rostros, han visto muchas muertes causadas por lágrimas de cocodrilos, gente muy buena que creyó en lágrimas de niños para caer directamente en una trampa.
  • -      ¿Por qué  lo atacaste? – pregunta nuevamente la directora -¿te gusto tanto verlo herido que quisiste ver cómo moría?
  • -          ¡No!… -responde Sahara- ¡Yo no sé porque lo ataque! De repente empezó a dolerme la cabeza y todo se nublo… ¡esas voces me decían que lo matara! ¡luche! P-pero mi cuerpo no respondía…   me sentía como atrapada en una pesadilla.
  • -          ¿voces? –replica la directora - ¿habías escuchado voces antes?
  • -          Nunca había escuchados voces antes, repetían una y otra vez “mátalo” “libérate matándolo” “te va gustar” me abrumaron y mi cabeza me dolía tanto que sentía que me la arrancaría para que parara.

La temblorosa y sollozante jovencita continuaba su relato, La directora Minerva mantiene su interrogatorio como una experta, a veces daba preguntas simples para liberar la presión sobre la jovencita para luego buscar atraparla en sus palabras y pescar incoherencias que le permitieran romper cualquier barrera que cubriese alguna mentira.

Después de aproximadamente una hora y media de haber empezado el interrogatorio, La directora le indica a Sahara que ha concluido las preguntas y le explica que estará unos días más en la celda para que termine de curar de sus heridas y asegurarse que no se presentara otro ataque.

Tanto Abel como Minerva salen de la celda y caminan hasta una esquina alejada de los guardias, en esa esquina Abel saca una cajetilla de cigarros y se lo ofrece a la directora quien acepta de buena manera y permite que el hombre se lo encienda.
  • -          Este es de los pocos vicios que no me he podido quitar –dice Minerva mientras suelta una bocanada de humo
  • -          Es un vicio difícil de quitar, hay una industria millonaria solo para medio intentar quitarte el vicio.
  • -          Pero Tú ya no fumas… eras una chimenea andante y me pegaste el vicio…
  • -          Ahora solo fumo después del sexo, pero eso ya tú lo sabes

Minerva le suelta una bocanada de humo al rostro sonriente de Abel, aunque para el espectador lejano pareciese que la anciana se había ofendido por el comentario, pero en realidad era para ocultar su sonrisa al hombre.
  • -          Ella menciono voces… ¿sabes que escucha una “despertada”, Abel?
  • -          Pues la verdad lo desconozco, nunca he tratado con una despertada
  • -          Una despertada es cuando una esper que nunca manifestó su poder y vivía como una persona común y corriente de golpe se activa su capacidad de manipular el maná.
  • -          Conozco es parte, siempre hay algunos signos que nos indica eso y cuando lo notamos se los informamos para que lo manejen de acuerdo al armisticio.
  • -          Vuelvo a mi pregunta ¿sabes que escucha una despertada?
  • -          No
  • -          Nada… no escucha nada… la euforia, el placer que fluye como volcán por su cuerpo es tal que su mente esta en blanco y se aferran a un solo deseo que varía en el despertado.
  • -          Entonces ella no despertó, eso significa que mintió.
  • -     No mintió y confirma lo que dijo la srta. Cereza, alguien la manipulo… un susurrante la controlo
  • -          ¿susurrante?

Abel se encuentra intrigado pues es la primera vez que escucha que una hechicera pudiese ser controlada, por lo que le pregunta a Minerva que era eso, la anciana le ofrece su cigarro al hombre para que le dé una bocanada cosa que esté hace.
  • -          Es lógico que el vaticano no sepa que es un susurrante, nuestras formas de manejar el mana es distinto… los susurrantes nacieron de nuestras guerras civiles, son hechiceros que manipulan a otros hechiceros.
  • -          Espera ¿dice que fue otro hechicero que la uso?
  • -    Lamentablemente si, lo usaron mucho los sectores que defendían la pureza de la sangre, normalmente solo atacaban a los Familiares porque es difícil manipular a un esper, pero en casos como de la srta. Sahara son presas fáciles pues no tienen las defensas naturales de una esper de nacimiento ya que recién se ha manifestado su poder.
  • -          Eso significa que El Incidente del león no fue casualidad, quieren muerto a Cesar.
  • -        ¿Tú crees que es solo eso, Abel? Estamos metido en algo más grande que ese viejo cascarrabias
  • -          Maldición ¿acaso ellos van tras La niña?

En la enfermería la discusión entre Yayita y Cereza es detenida abruptamente por la primera quien salto de la cama y se movió en dirección de la jovencita mientras le hace un gesto de que guarde silencio quien no entiende lo que pasa.
  • -          ¿Qué está pasando? No puedes mandarme a callar
  • -          Calla y trata de moverte a donde el viejo, sé que estas verde pero no puedo creer que no lo has notado.
  • -          ¿notar que?

Los ojos de Yayita parecen estar estudiando cada esquina de la enfermería mientras hace esto una de sus manos se mete en su busto y saca un teléfono celular de un modelo viejo tipo concha, y presiona un discado rápido, le pide a Cereza que le sostenga el teléfono a la vez que levanta su falda y mete una de sus manos en su entrepierna.
  • -          ¿¡pero qué haces pervertida!?
Una avergonzada Cereza le reclama por lo que está haciendo la veinteañera pero es detenida por una voz que sale del teléfono.
  • -          ¿Qué sucede Yayita?
  • -          Abel, han levantado una jaula en la enfermería y han metido algo, necesito tu autorización.
  • -          “libera tu espada y castiga a los lobos que osan mostrar sus colmillos al rebaño de Dios”;  Protege a las chicas y al viejo hasta que lleguemos
  • -          solo esta una, la que se llama Susana salió hace un rato
  • -          ¡Demonios! entonces protege al viejo y a la jovencita, la directora está moviendo a su gente a buscar la otra
  • -          Oh cielos, suenas como que el lío es más grande de lo que parecía.

Cereza no entiende lo que pasa y aunque le dio algo de risa lo de “liberar su espada” la situación es bastante seria para reírse abiertamente, aunque Yayita noto el intento de la jovencita de ocultar su risa.
  • -      No te preocupes, yo también me reí la primera vez que lo oí pero esas palabras son nuestra razón de ser.

Yayita saca su mano de su entrepierna y en ella sostiene una pequeña pistola, como las usadas en las películas del viejo oeste por los pistoleros tramposos y prostitutas, una Derringer Remington
  • -     Siempre prefiero mis Smith & Wesson pero mi fiel grillito me ha salvado en más de una ocasión.
  • -          ¿vas a protegernos con esa cosita?

Dice nerviosamente Cereza mientras intenta quitarse los yesos al desconfiar de la capacidad de protección de Yayita, y cualquiera dudaría al ver un arma tan pequeña.  

Pero yayita solo sonríe burlonamente al nerviosismo de la jovencita y el arma pequeña empieza acumular esferas luminosas a su alrededor para luego liberar un destello enceguecedor.
  • -          ¡Despierta Xelloss! Es hora de que pagues por disfrutar de mi ropa interior

 El arma pequeña se transformó en una pistola obscura rojiza con detalles de azabache hermosamente decorada a los costados con amatista y mantenía las esferas luminosas rodeándola y dándole un aire de elegancia y peligrosidad al arma despertada.

Yayita emana una aura de autoridad y seguridad que va más allá de que se trasformara su arma, era una aura cosechada por el entrenamiento y experiencia  que ha pasado la veinteañera que hace que Cereza la mire con ojos de sorpresa y de cierta admiración.

  • -          Cálmate niña, yo Yayita la Monja Cruzada de las Pistolas Azabache,  protegerá tu trasero a pesar de que seas una hechicera que trata de robarme el marido.  

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